DERECHO

DERECHO
LA BALANZA DE LA JUSTICIA

viernes, 11 de febrero de 2011

El Lenguaje y La Argumentación de lo Jurídico



El Lenguaje y La Argumentación de lo Jurídico



El Lenguaje y La Argumentación de lo Jurídico



INTRODUCCION

Existen situaciones donde ocurre un debate y para participar en ese debate, sosteniendo una tesis o refutando una tesis, necesitamos ARGUEMENTAR. Para argumentar de manera eficaz debemos entrenarnos en el uso de diversas técnicas y también, si solo quisiéramos ser espectadores, es necesario este entrenamiento para juzgar con mejor criterio cual tesis esta mejor o peor defendida.

El debate como modalidad de competencia, es hoy en día reconocido como un medio propicio para solucionar problemas en el campo jurídico, político y científico, ya que nos enriquece con la confrontación de diversos puntos de vista y nos hace reconocer la provisionalidad de muchas ideas y soluciones.

Pero hay quienes con mayor necesidad deben de argumentar y son quienes ejercen el poder pues deben justificar los actos que realizan. Si un padre dona su casa a uno de sus hijos no necesita dar explicaciones, pero quien condena, quien libera, quien otorga una buena pro para que se gasten fondos públicos, debe explicar sus actos. En este sentido la argumentación es una forma de controlar a quienes administran la cosa pública.

En el Perú actualmente se argumenta mal, basta con revisar los informes técnicos, los proyectos de ley, las sentencias, artículos de opinión y esto se debe a que creo que se confía en que la gente lee poco o mal y mucho menos asume una actitud critica. Elevar la calidad de los argumentos es fundamental.

¿Cómo se puede ser un buen argumentador y hacer buenos argumentos? Existen diversos aspectos que deben ser tomados en cuenta a) la calidad de la tesis que ofrece como solución al problema b) los argumentos con las que se sostienen y c) el medio que empleamos para comunicar.

Alguien puede tener una buena idea, pero si no sabe argumentar en su defensa puede fracasar, como también puede fracasar si teniendo buenos argumentos y una buena tesis no sabe comunicarla adecuadamente

Entonces para argumentar hay que saber algo mas que teoría de la argumentación y así exploraremos un poco sobre la teoría de la solución de problemas, luego las técnicas de argumentación y finalmente sobre la comunicación de textos argumentativos.

Fundamentalmente lo que buscamos es dotar al estudiante de espíritu crítico y de las herramientas para examinar, demoler argumentos y así se vea incentivado a mejorar los suyo cuando ingrese al debate.



1. LA ARGUMENTACION Y LAS TECNICAS DE SOLUCION DE PROBLEMAS



Nuestra capacidad de solucionar problemas esta sometida a diversos factores a) los conocimientos previos (lo que incluye la experiencia, conocimientos expertos en un área, darnos cuenta que estamos ante un problema y hacer un plan, memoria, etc.); b) las aptitudes metacognitivas (nuestra capacidad de evaluar los planes que hacemos para resolver el problema) y c) nuestra emotividad (estimulo, desagrado, integres, desaprensión)

Este capitulo busca reforzar las habilidades metacognitivas para mejorar el desempeño en la elaboración de tesis.



a) Las técnicas para solucionar problemas

¿Qué es un problema?

Problema: aquello que no tiene una solución trivial

Tipos de Problemas

Problemas por resolver Problemas por demostrar Problemas de rutina

Por resolver:

El propósito es descubrir un objeto, una incógnita del problema.

Elementos: a) La incógnita se le llama la quaestium o lo que se busca, o lo que se pide. c) Los datos y c) la condición

Clases de problemas por resolver:

a) Teóricos. ¿Cuál diferencia habría entre acto y negocio jurídico? ¿Qué diferencia entre regla y principio?

b) Prácticos. ¿Cuál es el argumento mas convincente? ¿Qué norma se aplicara aquí mejor que otras? ¿Quién fue el asesino? ¿a quien corresponde esta huella digital?

Por demostrar

El propósito consiste en mostrar de modo concluyente la exactitud o la falsedad de una afirmación claramente enunciada

Ej. Un testigo que afirme que el acusado se hallaba en casa cierta noche. Obliga al juez a investigar si dicha afirmación es verdadera y a justificar su opinión sobre bases tan sólidas como sea posible. (Polya)

Sus elementos:

La hipótesis y la conclusión donde se demuestra o refuta la hipótesis

Problemas de rutina

Problemas que ya tienen una solución establecida, pero sucede que a) se desconoce el procedimiento ya establecido b) no se tiene habilidad para dominar el procedimiento

Ej. ¿Como presento la demanda ante el juez?

¿Cómo averiguo si la casa esta hipotecada?

Problemas excepcionales:

Cuando las reglas generales no son aplicables aun caso particular



¿Cómo se solucionan los problemas?

Existen muchos procedimientos para solucionar problemas. Las misma ciencia jurídica esta dividida en campos que se especializan en dar pautas para resolver problemas específicos: constitucional, tributario, laboral, penal, etc. cuyos procedimientos son compartidos por los expertos en esos campos., las distintas disciplinas como el derecho, la medicina el arte, la matemática tienen formas diferentes de solucionar problemas:

Lectura: Stephen Toulmin: Los campos especializados:

Debido a que las diferentes empresas humanas tienen distintos objetivos, sus procedimientos de argumentación conducen a variadas clases de resolución.

A pesar de que los argumentos empleados en todos los campo de razonamiento práctico son bastante similares en su comienzo – por ejemplo, todos comienzan con la formulación de una aserción- no existe tal uniformidad en la forma en que se los conduce hacia una conclusión.

En ciertos foros como el judicial, los procedimientos se articulan sobre una base adversativa. Es decir, la acción presentada ante la corte incluye dos partes opuestas o adversarias. En dicho foro, los procedimientos concluyen cuando -luego de atravesar el debido proceso- la corte emite un veredicto en favor de una u otra parte. Para llegar a esa resolución. La función esencial de los procedimientos judiciales es básicamente elegir (o “dictaminar”) entre las dos posiciones adversas más que intentar lograr una posición intermedia y satisfactoria para ambas partes (de lo que se ocupan las instancias pre-tribunalicias, como la mediación y la conciliación.)

En empresas racionales como las negociaciones entre sindicatos y patronales, la meta es justamente la opuesta. La meta es lograr un compromiso consensuado que sea aceptado por ambas partes. El resultado de una negociación exitosa no es, consecuentemente, una decisión en favor de una u otra parte. Por el contrario, la resolución consiste en acceder a una posición intermedia satisfactoria –o al menos tolerable- para las partes involucradas.

Estos dos modos de procedimiento contrastantes –el adversativo y el consensuado- no son los únicos posibles. En otros campos de argumentación, como el artístico, ni un acuerdo ni un fallo son factores esenciales en la resolución de la discusión. En cambio, la función central de la argumentación será la de clarificación. Si se nos pregunta como defendemos nuestra opinión acerca de un libro o una película, por ejemplo, tal petición demandará de nosotros sólo expresar claramente la relevancia de nuestra aserción en el contexto de la obra en cuestión. Explicaremos la significancia de nuestra afirmación más que probar que la misma es correcta. Es cierto que otras personas podrán discutir la validez de nuestras interpretaciones sobre cierta obra de arte señalando que nuestras aserciones no son pertinentes respecto del tema discutido. Pero no siempre es necesario que una perspectiva se imponga a otra visión alternativa. Insistir que cierta lectura de una novela es la lectura correcta no contribuye a los objetivos que se persiguen en ese campo. En la discusión estética, muchas veces es suficiente con que los otros puedan exclamar: “sí, ya entiendo como uno podría interpretarlo de esa manera.” En tales contextos, podemos concluir una discusión racionalmente sin pretender que se haya establecido lo “correcto” y lo “incorrecto” del tema debatido.



Podemos recurrir a una perspectiva mas amplia, esta nos la brinda Polea quien distingue cuatro procedimientos generales para resolver problemas:

BUSQUEDA A CIEGAS

• Búsqueda sin información ni plan: fuerza bruta

• Debe ser exhaustivo, no descartar nada a priori

• Puede ser en anchura. Abarcar todas las ramas del árbol y encuentra la solución, si la hay, pero es más difícil ocupa mas memoria.

• En profundidad. Explorar una rama del árbol, hasta agotarlo. No siempre encuentra la solución ni la vía mas corta

HEURISTICA

• Búsqueda de ejemplos de éxito para ser imitados

• En derecho: copiar demandas, modelos de sentencias.

• En medicina: historias clínicas

• En administración: negocios exitosos o fracasados

• El peligro es que no tiene valor general

COMPETENCIA

 Basado en la confrontación entre rivales, lo que incentivara la recopilación de la información útil y la creatividad. Ejemplos

 Un juicio bajo el modelo acusatorio

 Rivalidad entre teorías científicas

 Rivalidad entre partidos u opciones

RACIONAL

 Basado en el uso de reglas que paso a paso nos llevan a obtener la

 Un juicio bajo el modelo inquisitivo

 Un algoritmo matemático

 Una receta de cocina



EJEMPLO DE UN PROCEDIMIENTO RACIONAL EN DERECHO.

Por ejemplo, a los magistrados se les ha enseñado estos pasos para “analizar y resolver un caso jurídico”:

• Una primera aproximación a los hechos del caso

• Selección del Material jurídico aplicable

• La interpretación de los textos jurídicos aplicables

• La subsunción de los hechos establecidos en el caso al interior del material jurídico interpretado

• La elucidación de la decisión tomada a la luz del sistema jurídico en su conjunto

• La comunicación de la decisión y su justificación

(Academia de la Magistratura: Razonamiento Jurídico, Lima, AMAG, 2002, pág.26-26, )



EJEMPLO DE UN PROCEDIMIENTO POR COMPETENCIA

Michel Villey en el Compendio de filosofía del derecho, afirmaba que el método tópico para resolver casos usado por los juristas es el siguiente:

 Plantear el problema

 Distinguir las tesis opuestas

 Argumentar estableciendo conjeturas y refutaciones

 Cierre

 Decisión

DIFERENCIAS

En un modelo racional de solución de problemas existe un juego de reglas que cualquiera que los use debe dar el mismo resultado (ejemplo para todos 2+2= debe dar 4 como resultado, del mismo modo si sigue al pie de la letra en una recta para preparar puré de papas en caja “abra la caja, vierta el contenido en una olla con ½ litro de agua hirviendo, revuelva y mantenga por 2 minutos” a cualquiera que la use deberá de resultarle un puré de papas.

En los procedimientos por competencia existen un jugo de reglas ) como las del ajedrez, o la del football) pero no esta garantizado el éxito, pus dependerá de la estrategia que cada actor emplee PROBLEMAS DEL MODELO INQUISITIVO



Sistemas procesales penales.

No puedo hacer ahora un detallado estudio, ni siquiera una exhaustiva enumeración de la amplia gama de sistemas procesales penales que existen y han existido, pues ello no es el propósito de esta intervención.

Con una finalidad eminentemente didáctica se ha acostumbrado separarlos en tres grandes grupos:

a) Sistema acusatorio, b) sistema inquisitivo y, c) sistema mixto, tomando en consideración para ello su más sobresaliente característica. Utilizaremos esta clasificación, sabiendo que con ella no se agotan todas las posibilidades, pero nos brinda cierto orden para el desarrollo que nos proponemos hacer. Sistema acusatorio, b) sistema inquisitivo y, c) sistema mixto, tomando en consideración para ello sus más sobresalientes característica. Utilizaremos esta clasificación, sabiendo que con ella no se agotan todas las posibilidades, pero nos brinda cierto orden para el desarrollo que nos proponemos hacer.

a. Sistema acusatorio.

Es incuestionable, así nos lo enseña el estudio histórico del procedimiento penal, que existe una gran relación entre las ideas políticas propias de una sociedad y el sistema que utiliza para juzgar a quienes se les atribuye la comisión de hechos delictivo. El sistema acusatorio resulta propio de regímenes liberales, sus raíces las encontramos en la Grecia democrática y la Roma republicana, en donde la libertad y la dignidad del ciudadano -no nos referimos a quienes no tenían esta categoría- ocupa lugar preferente en la protección brindada por el ordenamiento jurídico.

El nombre del sistema se justifica por la importancia que en él adquiere la acusación, ella resulta indispensable para que se inicie el proceso, pues el acusado debe conocer detalladamente los hechos por los cuales se le somete ajuicio; veremos luego que la pasividad del juez es otra característica del sistema, por ello le resulta imposible actuar de oficio, debe necesariamente ser legalmente excitada su actuación, excitación que puede proceder cuando se trata de delitos públicos, de cualquier ciudadano. Otros principios importantes de este sistema son la oralidad, la publicidad y el contradictorio. Tanto en Grecia como en Roma la oralidad es consustancial al proceso, dado que la escritura no había alcanzado el desarrollo y utilización que más tarde lograría, la forma de expresión dominada por toda la gente, necesariamente fue la oral, es por ello que tanto frente al Areópago como ante el Senado se hicieran de viva voz los planteamientos y de la misma forma se resolvieran los asuntos llevados a conocimiento de esas instancia. La oralidad y el hecho de no existir otro ente superior que revisara lo resuelto, conlleva a que la instancia única sea otra de las características propias del sistema; sobre la representación del pueblo que juzga, no existe otra instancia, además no resulta posible rever lo resuelto, pues las pruebas y en algunos casos el pronunciamiento, no quedan asentados por escrito. Al confrontar este sistema con el inquisitivo veremos como en el acusatorio el Juez debe ocupar un puesto más pasivo en el desarrollo de la contienda judicial, lo que le permite lograr mayor imparcialidad frente a las partes. En general, el Tribunal se involucra poco con las tesis de una y otra de las partes, limitándose a oírlas, al igual que a los testigos y presenciar el recibo de las otras pruebas necesarias para demostrar el suceso fáctico en examen.

Al desarrollarse el procedimiento con base a debates, los que se ejecutan en lugares públicos, hace que la publicidad sea otra de las condiciones más señaladas del sistema, ella posibilita además la fiscalización del pueblo sobre la forma en que sus jueces administran justicia.

La pasividad del juez conlleva a que las partes se desempeñen con amplia libertad, para aportarle argumentos y probanzas que permitan mejor resolver, es por ello que el contradictorio adquiere marcada importancia. Las tesis encontradas de las partes permiten una mejor búsqueda de la verdad real de lo acontecido. Consecuencia directa de esa preeminencia de las partes, es el plano de igualdad en que deben desempeñar sus actuaciones, no puede existir preeminencia alguna de una sobre otra y toda actuación debe tener una finalidad propia del procedimiento. Para posibilitar ese plano de igualdad, aún en relación con el acusado, su libertad ambulatoria durante el proceso es la regla, su prisión preventiva, la excepción.

Generalmente en los regímenes políticos democráticos se utilizan sistemas procesales en los que se aplican la mayoría de los principios que informan este sistema, para posibilitar, en mayor medida, el respeto a los derechos de los ciudadanos y porque el pueblo tiene una mayor injerencia en la administración de justicia. La oralidad conlleva una notable ventaja para el sistema, pero no debe desconocerse que ella también posibilita un mayor grado de estigmatización del reo, pues la comunidad tendrá mayor posibilidad de conocerlo directamente al tener que comparecer personalmente al debate.

Algunos ven en la oralidad un peligro para que las partes con facilidad de dicción puedan manipular con sus argumentaciones a los Jueces; de ese peligro no está exento el sistema escrito, la capacidad de argumentación puede constituir también una ventaja para el que escribe bien, los giros efectivos al exponer, pueden resultar o no ventaja, pero es lo cierto que los Jueces también desarrollan capacidades propias que les permiten separar, en las exposiciones de las partes, los argumentos valiosos de aquéllos planteamientos efectistas que sólo pretenden sensibilizarlos, sin ninguna razón jurídica, en favor de una de las partes.

b) Sistema inquisitivo.

La utilización de este sistema es propia de regímenes despóticos, absolutistas y totalitarios, se le relaciona con la Roma imperial y el Derecho Canónico. En él los derechos de las partes en especial del imputado, están sobradamente disminuidos. Al Juez se le erige en amo del procedimiento, es la garantía de la imparcialidad y la búsqueda de la justicia; para lograrla se permite toda clase de excesos y aún la actuación de oficio. Al pueblo se le margina de la administración de justicia, esta función es llevada al ejercicio propio de magistrados que representan a Dios, al Monarca o al Emperador, por lo que debe confiarse enteramente en ellos.

Los principios que le informan son casi diametralmente opuestos a los propios del sistema acusatorio. La oralidad, la publicidad y el contradictorio, no se avienen con este sistema y son sustituidos por la escritura, el secreto y la no contradicción. La búsqueda de la "verdad" se debe permitir no importa el procedimiento a utilizar, si lo que interesa es poder perseguir a los infieles, no resulta indispensable que exista la denuncia del hecho, la simple delación es suficiente, con ella se cubre la identidad de quien comunica al investigador el hecho y si resulta necesario, se permite la actuación de oficio; de esa forma se garantiza que todo hecho sea investigado, no importando que al sujeto que se le atribuye la comisión de la acción, pueda o no tener conocimiento detallado sobre lo que se le acusa. Este sistema tiene un claro contenido persecutorio, la investigación muchas veces se realiza de espaldas al imputado, el expediente poco a poco se va completando, el recibo de la prueba no amerita intervención alguna de la defensa, el instructor -que como ya se dijo se constituye pero se en la garantía de las partes- va dando a la investigación el giro que estima corresponde, como no intervienen las partes en el recibo de las probanzas, pero luego tendrán que referirse a ellas en sus alegatos previos a la resolución final, es indispensable asentar en actas el dicho de los testigos y el resultado de las pruebas recibidas, por ello la escritura sustituye a la oralidad.

El imputado no es un sujeto del proceso, es su objeto. Por ello no resulta característica de este sistema el posibilitar el acceso al expediente, ni el pueblo puede constituirse en garante de la administración de justicia, de toda forma ésta se administra en nombre de Dios, del Monarca o del Emperador. La publicidad no es indispensable, se constituye por el contrario en un estorbo. El secreto adquiere importancia pues permite al inquisidor investigar sin los obstáculos que pueda interponer la defensa, al amparo del secreto pudieron realizarse toda clase de excesos y aún legitimarse la tortura para arrancar la confesión, madre a su vez de todas las pruebas.

La defensa pierde toda importancia, el sistema no puede ser contradictorio. Durante toda la instrucción, etapa principal del proceso, el imputado queda a merced de los poderes del instructor. Si no le estaba permitido conocer el contenido del expediente, menos podría ejercer los derechos propios de la defensa. Pero aún al denunciante o acusador le estaba vedada cualquier actuación, es por ello que el contradictorio no puede desarrollarse con base a este sistema, el Juez sustituye al acusador y se constituye en garantía del imputado. La fase de juicio resulta ser una mera formalidad, una vez recopilada toda la prueba se le confiere audiencia a las partes, para que silo tienen a bien, emitan conclusiones, las cuales no resultan indispensables para resolver, pues siempre el Juez se pronunciará aunque aquéllas no se presenten. Algunos ordenamientos latinoamericanos en sus códigos de procedimiento penal siguen los lineamientos de este sistema, pero autorizan además una audiencia oral para que las partes emitan sus conclusiones, con ello se dice se cumple con las exigencias propias de un sistema moderno de administración de justicia. Indudablemente ello no es así, esa mala copia de un debate no es sino otro de los muchos engaños que se le han hecho a nuestros pueblos, para evitar que adquieran en toda su dimensión los derechos por los que tanta sangre se ha derramado. Los déspotas y tiranos que hemos tenido en todo el continente han encontrado en el sistema inquisitivo, que también sirvió a la Corona Española para supervisar y mantener su influencia en las Colonias, un medio idóneo para doblegar al pueblo y postrar a los Órganos Jurisdiccionales Este nuevo amanecer, este reverdecer de la democracia que vivimos en la América Indiana debe servir para revitalizar nuestras instituciones y adecuarlas a los requerimientos propios de sistemas respetuosos de los Derechos Humanos, la administración de Justicia también merece esos ajustes, la proscripción de los ordenamientos procesales fundamentados en el sistema inquisitivo debe ser una consecuencia. No puedo, por mi condición de extranjero, criticar las razones históricas que obligaron a Guatemala a crear, no hace muchos años, un sistema especial de administración de justicia en materia penal relacionada con la seguridad del Estado, seguidor en forma casi absoluta de los principios que informan el sistema a que ahora nos referimos, no creo que la experiencia haya sido la mejor. El rescate de los derechos de la sociedad no puede darse sobre el desconocimiento de los derechos de lo ciudadanos, unos y otros deben ir necesariamente de la mano para que se posibilite el logro de los fines de toda sociedad democrática.

La doble instancia es posible en este sistema y resulta una necesidad, pues si la justicia se administrara en nombre de otro -Dios, Monarca, Emperador- el verdadero titular de la función tiene que tener la posibilidad de revisar lo que en su nombre se ha hecho ello es factible pues todo lo actuado consta en un expediente.

La actuación del juzgador en la valoración de la prueba tampoco tiene la misma amplitud que en el sistema a que nos referimos anteriormente, al Juez se le dan reglas expresas sobre la forma en que debe realizar esa valoración, es éste otro medio de control la pruebas son tasadas en su valor y el juez debe ajustarse a lo que el derecho le manda a ese respecto.

c.- Sistema mixto.

Su nacimiento se relaciona con la época post-revolución francesa, pero fueron las voces que desde principios del Siglo XVIII se alzaron en contra del desconocimiento de derechos que el sistema inquisitivo conlleva, las que crearon el ambiente necesario para que el cambio se produjera. El desprestigio del sistema inquisitivo, por el desconocimiento de esos derechos ciudadanos, motivó al legislador napoleónico a dedicar sus mayores esfuerzos para encontrar un procedimiento que tomando lo mejor de los anteriores se constituyera en un medio eficaz para represión de los delitos, sin desconocimiento de los derechos del ciudadano. En 1808 se sanciona el Código de Instrucción Criminal, que entra a regir a partir de 1811, en el que se ponen en práctica esas ideas de conjunción que dan base al procedimiento que se ha conocido como mixto y cuyas principales características son:

a) separación de la instrucción en dos etapas, la instructoria y la de juicio.

b) preponderancia de la escritura en la primera etapa y de la oralidad en la segunda.

c) valor preparatorio de la instrucción

d) separación de funciones del acusador, el instructor y el juzgado.

e) garantía de inviolabilidad de la defensa.

f) el juez no es un mero expectante de la contienda, pues toma contacto directo con las partes y la prueba y dirige el procedimiento.

g) se elimina la doble instancia, posibilitándose la revisión de lo resuelto mediante el recurso de casación.

El desarrollo que ya hemos realizado del contenido de cada una de las características y principios de los sistemas, nos relevan de hacerlo nuevamente en atención al sistema mixto, sólo resulta indispensable señalar que si bien es cierto en éste se mantiene la instructiva y en ella prevalece la escritura, no es posible asimilar ésta etapa al procedimiento inquisitivo, pues la instrucción en el sistema mixto no se inicia de oficio, requiere de una excitación del órgano jurisdiccional que al propio tiempo sirve al imputado para adquirir conocimiento sobre los hechos que se le atribuyen y así plantear la defensa. A la instrucción tienen acceso pleno todas las partes y a ellas les está autorizada su intervención en las diligencias probatorias; además todo lo actuado en la instrucción sólo tiene valor preparatorio en relación con el juicio, etapa ésta en la que debe reproducirse totalmente la prueba que ha de servir al juzgador para resolver el asunto.



2. LA ARGUMENTACIÓN Y SUS TECNICAS

2.1.- Definición de Klein

"Lo que una argumentación busca es recurrir a lo colectivamente válido para convertir algo que colectivamente se ha vuelto cuestionable en algo colectivamente válido".

Klein

CV + CC= CV



2.2. Técnicas de argumentación:

Existen diversas técnicas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra capacidad para argumentar de manera eficiente en un debate: técnicas retóricas, el método de Toulmin, las reglas de la lectura crítica, el examen de las falacias, las reglas de honestidad científica, etc. Aquí trataremos de las tres primeras.

a) Retórica

LA PERSUACIÓN

Tres pescadores

El arte de hablar persuasivamente nace como una técnica de adiestramiento. Aporta una pedagogía radical, con efectos individuales e institucionales. A la persona le confiere técnicas para hacerse escuchar y para afectar a los demás. Y, en un orden menos aparente pero bastante más decisivo, dota de marcos de regulación social. Tales marcos operan en la lonja de justicia, la escuela y el parlamento.

(....)

Cuando uno habla y se dirige a un auditorio, las palabras que salen de la boca del orador son el resultado de un proceso productivo. Los rétores reconocen en este comportamiento la realización de cinco operaciones: 1) invención, 2) disposición, 3) elocución, 4) memoria y 5) acción. Según el esquema, en el inicio se aportan las ideas y al final se manifiesta el habla, realización verbal que viene acompañada de gesticulación y de otros elementos comunicativos no verbales. Ésa es la fórmula de la factoría retórica. En consecuencia, las divisiones evidencian una naturaleza dinámica, operativa, productiva.

La invención (heurésis) está dedicada a la argumentación de las ideas. Escoge los tipos de razonamiento convenientes y los cubre con los elementos materiales que Vengan al caso. A pesar de lo que se pueda suponer, no se espera gran originalidad del orador. De hecho, hace bien si sigue los surcos usuales –que no vulgares ni mediocres-, ya que se asegura así la comprensión y aceptación del público. Entonces, el término de la operación de invención no remite a un acto creativo, en el sentido de original o nuevo, sino que bien al contrario señala un esfuerzo de descubrimiento de los caminos más apropiados para el caso, de entre los ya establecidos por la convención y los usos discursivos.

Así pues, la invención comporta lanzar una red para atrapar un material y someterlo a arte. La operación inicial es una doble afirmación, la de la necesidad del método y la del esfuerzo relativo que pide ese acto intelectivo. Decimos esfuerzo relativo porque la norma manda hacer pie en los recursos bien conocidos: el ejemplo, el entimema y el locus. Si los enunciados con nombre diferente, podemos decir que se trata de la inducción, la deducción y el tópico, respectivamente. De los dos últimos ya hemos hablado en el capítulo dedicado al discurso judicial. El entimema se basa en la deducción, pues propone una premisa general indemostrada, ambigua, por la pretensión de ser considerada digna de aprobación. Si el interlocutor niega la premisa mayor del orador, no hay caso de demostración del punto defendido, puesto que la deducción ha quedado truncada. Por su parte los tópicos aprovisionan orador de una red de aspectos con los que iluminar el material de debate.

El ejemplo aporta, como el entimema, un recurso argumentativo de cariz público, y no científico, ya que participa de elementos emotivos, lógicos. Ficticios y teatrales. En concreto, el ejemplo es un razonamiento de un recorrido y descendente. Consiste en proponer una realidad ascendente particular, que puede ser un hecho, el relato de unos acontecimientos simplemente, una palabra. Entonces se intenta justificar o, una relación de analogía entre el ejemplo y la cuestión del debate. Del motivo presentado como ejemplo –paradigma, en griego-, se ha de inducir una verdad más amplia y general, a partir de la cual –y en un descenso deductivo, ahora – se quiere extraer la validez del punto que interesa.

Quintiliano propone un ejemplo en el que dibuja un vínculo analógico entre unos músicos y los buenos ciudadanos. Recuerda que en cierta ocasión dos flautista. Ausentes de Roma por mucho tiempo, fueron reclamados por el Senado con un decreto honorífico. Con mucha más razón, argumenta el rétor, conviene hacer retornar a los buenos ciudadanos romanos que, distinguidos durante la República, han sufrido del exilio por causa de los avatares políticos la calamidad. Hasta aquí, el ejemplo del maestro. Su mecanismo resulta claro. La verdad general que se presenta aplicable a ambos casos es que las personas de calidad, a pesar de haber sido desterradas, merecen ser llamadas de nuevo a la metrópolis.

Es sobradamente conocido el ejemplo de la tradición cristiana que compara a los humanos con los pajarillos. Argumenta que, si los pájaros no se preocupan del día de mañana y ni falta que les hace pues Dios se ocupa de ellos, ¿cómo no ha de hacerlo el hombre, que, con mucha más razón ha de confiar en la providencia divina, por ser una criatura hecha a su imagen y semejanza? La anilla deductiva que abraza los dos términos comparados es la condición común de criaturas de Dios, así como la proverbial providencia del supremo. No hay que insistir en que este razonamiento se remonta a una premisa deductiva puramente verosímil. Es decir, un entimema. Por lo tanto, a menudo las operaciones inventivas se implican unas en otras y forman procedimientos complejos.

El recurso al modelo de una persona constituye otra variedad de ejemplo. "Aníbal lo hizo, por tanto tú también puedes ser capaz de hacer lo mismo". Ello viene a decir que Aníbal y tú son humanos y dignos del mismo valor y audacia. En la misma línea de demostración. Se puede tomar a alguien como imagen negativa. Entonces, su cualidad es no tener ninguna o bien resultar ésta negativa. "Moisés ha visto la película X y dice que le ha encantado. Así que ni soñar en ir a verla, porque seguro que es malísima." En este ejemplo, la relación no es analógica sino de contrarios, donde Moisés representa una figura de referencia, pero para no imitarla. Con un poco de atención a las conversaciones diarias recolectamos un buen número de ejemplos, basados todos ellos en las similitudes o disparidades persuasivas.



Las perlas

Si la invención significa descubrir qué decir y la disposición se resume en ordenar lo que se ha hallado (exordio, narración, demostración y conclusión). ¿Qué importancia tiene la elocución? La razón de la pregunta radica en su definición, como ahora veremos. La operación de la elocución ornamenta las palabras, al precisar el estilo o tono general y al añadir las figuras, como la metáfora o la metonimia.

La elocución es la operación retórica más comprometida con el lenguaje. Se ocupa de traducir las estrategias precedentes a un formato verbal presentable. Ahora bien, con el tiempo, esta tercera operación de formular en palabras los argumentos ha pasado a ejercer un dominio completo sobre el resto de operaciones. A partir de la tradición romana, del plan original de cinco partes se pasa a considerar tres, en detrimento de la memoria y la acción. Y hay más cambios. De enseñar a hablar se pasa a enseñar a escribir pulcramente. La retórica llega a ser el arte de la escritura, lo cual la convierte en elocución pura. Como consecuencia. la literatura se apodera del lugar que ocupa el discurso inmediato. Además, la memoria oral es substituida por una memoria visual y una formación del gusto en el registro escrito. Una tradición secular, que se

enraíza en la Edad Media, nos ha hecho particularmente receptivos a la escritura y a los estilos literarios. No deja de ser una paradoja que el estudio elocutivo del habla exija recursos escritos y habilidades lectoras, ya que el análisis se inicia al leer lo que se ha dicho.

Para exponer las operaciones de "poner en palabras" los argumentos, hemos de hacernos algunas preguntas. ¿Cómo hablamos? Este interrogante es demasiado general. En realidad, apunta hacia los recursos con los cuales confeccionamos el traje del habla. Expresemos la pregunta de otra forma.¿Qué diferencia a unas expresiones de las otras, aun siendo equivalentes?¿Se puede hablar de una desnudez del habla y de un estado más colorista y figurativo? ¿Cómo podemos conseguir efectos elocutivos y figuras estilísticas?

Ésas son algunas de las preguntas que se hace la retórica. La estilística o la lingüística. Con ellas se pone al descubierto una distinción muy cara. No es lo mismo hablar o escribir persuasivamente que saber en qué consisten esas destrezas. Arte es conocimiento, no mera práctica. Por lo tanto, la retórica enseña a hablar o escribir con toda la eficacia que pide el contexto. Por añadidura, desde su perspectiva teórica domina el sentido de las elecciones léxicas y estilísticas.

Podemos decir: "los rétores, verdaderos pescadores de perlas", y probablemente nadie se escandalice del empleo que hemos hecho de los recursos estilísticos. No obstante, sabemos que los rétores y los escolásticos no pasan por ser pescadores en absoluto. Mucho menos de perlas, ya que cuesta imaginarles zambulléndose en mares tropicales, con un cuchillo entre los dientes, ni regentando un vivero. Pero la frase hace referencia efectiva a una realidad, que no es literal sino figurada. Por pescador podemos entender, no ya en el nivel desnudo del lenguaje sino en otro revestido de apariencia (figura quiere decir apariencia), la persona que tiene el oficio de conseguir palabras extrayéndolas del mar de la lengua. Metafóricamente, pescar designa la acción de coger o alcanzar con la inteligencia. Y la cosecha de perlas da entender que no vale cualquier palabra, sino aquella que, siendo perfecta en su género o paradigma, encaja con similar excelencia al uso, al sintagma. En definitiva, al referirnos a los rétores como pescadores de perlas aludimos a su buen pensar y decir las palabras, en el marco de un discurso convincente y sensible a la belleza.

(...)La pintura tiene colores. La arquitectura, volumen y ornamentos. La lengua, sin embargo, también puede ser pictórica y arquitectónica. La elección de las palabras y el trenzado que disponen aporta al discurso los colores y la ornamentación, la iluminación necesaria para animar el habla. Se logran esos efectos con la apropiada pulsación del sinónimo, el uso del eufemismo para matizar una designación cruda o para despertar connotaciones y complicidades, o bien utilizar el recurso rey, la metáfora, al usar una palabra para dar a entender otra.



La persuasión de la belleza

Cuando hablamos de estilo y de figuras, planea una duda. Tienen sentido preguntarse si no estamos haciendo crítica literaria en vez de retórica. Es más, ¿qué influencia tiene el estilo de habla en el auditorio? ¿Tan importante es? Para dar respuesta a las preguntas podemos atender a la publicidad, que no en vano ha conseguido un lugar privilegiado en el foro discursivo actual. Y comprobamos que el uso que hace de los recursos estilísticos, en el habla, es intensivo: rima las frases; las ritma, al contar el número de sílabas; e introduce hipérboles o exageraciones, metáforas, antítesis o contrastes verbales, ironías... Indudablemente, la publicidad utiliza estos recursos con una finalidad que va más allá de la belleza.

Los elementos estéticos pueden tener una función persuasiva. Y las figuras constituyen un punto de conexión entre estilo y la argumentación. El primer aspectoque destaca el en los actos elocutivos es el tono escogido. Los antiguos lo llamaban estilo, y distinguían tres: noble, sencillo y moderado. El estilo noble tiene un registro distinguido y serio, que busca convencer y no ahorra la vehemencia, si conviene. El estilo sencillo o mantenido se caracteriza por la precisión y sobriedad; lo guía el objetivo de probar con contención una realidad. Finalmente, el tono moderado incorpora un registro anecdótico y humorístico, para conseguir así agradar. Pensando en la publicidad, podríamos catalogar inicialmente los anuncios según tengan un tono distinguido, desapasionado o divertidamente distendido. Sin embargo, al iniciar tal clasificación observamos que la elocuencia consiste indisolublemente en probar (e. sencillo), agradar (e. moderado) y convencer (e. noble). Sin duda, al hablar podemos escoger una elocución simple o compuesta de diversos estilos. Lo que sí es seguro es que a cada uno de ellos corresponde una determinada capacidad de uso de las figuras; hay restricciones y recomendaciones. Por ejemplo, en una demostración que pasa por ser veraz y precisa, no se entenderían las hipérboles o la versificación.

De los comentarios precedentes hemos extraído dos notas básicas del trabajo estilística. Aparentemente son dos contradictorias, aunque con más exactitud diríamos que son complementarias. En primer lugar, la producción de estilo es una actividad libre. El hablante tiene la libertad de emplear o desestimar los recursos que desee. Si no fuera así, el estilo no existiría, ya que todo acto de habla vendría a ser semejante al resto de expresiones. En segundo lugar, no obstante, el uso de las figuras está codificado.

Éstas son reguladas por unas convenciones, unos códigos fijos. Cada figura forma una estructura que puede ser reconocida y transportada a unos contenidos que son explícitos. (....)



Puntos cardinales e ironía política

Para orientarse en la navegación entre las palabras, los sabios han dibujado un mapa en el que se contemplan cuatro puntos cardinales. Ciertamente, esos puntos no hacen referencia al norte ni al sur, ya que en la tierra del habla ello no existe. Si están presentes, no obstante, cuatro dimensiones, entre de las cuales se manifiesta la belleza.

A saber: el sonido de las palabras, el sentido de las palabras, la construcción sintáctica y los juegos de ideas. Quien sigue este trayecto recorre toda la carta geográfica de las palabras, en particular indicada para reconocer la persuasión de la belleza.

Técnicamente, los recursos del lenguaje figurado reciben nombres de figuras.

1) De dicción, 2) de sentido o tropos, los 3) de construcción y 4) de pensamiento. Jugar con la dicción permite efectos de plasticidad sonora. En el titulo de una novela de Cabrera Infante, Tres tristes tigres, hallamos una sorprendente repetición de sonidos (aliteración). Lo mismo sucede con el título de otra novela suya, La Habana para un infante difunto. La rima es otro recurso de dicción, entre otros Nuestra intención es citar sólo algunos ejemplos para pergeñar los cuatros tipos básicos. Retornando el título de la novela, La Habana para un infante difunto, bajo él recoge el autor una historia en la Habana de la revolución cubana, la Habana que el novelista vivió de joven. El ambiente y parte de la trama se acercan a una escritura casi autobiográfica. La obra es una mirada afectuosa y nostálgica hacia un pasado perdido, dejado atrás por el exilio de Guillermo Cabrera Infante. Y el título –que es en lo que estamos – presenta algunos tropos. El tropo –cambio, etimológicamente – es la figura que consiste en modificar el sentido de una palabra. Cuando el titulo reza “un infante” se refiere doblemente al niño y a Infante, en mayúscula, la persona específica. Con esta forma señala a una edad y se señala a si mismo, pero hay una diferencia entre los dos osas significadas: infante, el sujeto cierto, es un todo, en el que se suman las edades biográficas de la niñez (nacido en 1929), juventud y madurez. En definitiva, el uso de infante" implica nombrar la totalidad, la persona, para designar una parte, la infancia, o cual coincide con el tropo de la sinécdoque (también funciona como designación de parte para significar el todo). Y el título concluye con un "infante difunto", donde difunto remite figuradamente a una etapa pedida, acabada, ya sea porque ha quedado tras, ya porque, además, se han disipado ciertas ilusiones y encantos. Aquí la defunción e Infante, o la del infante que fue, lo es en un sentido figurado (metáfora). Su vez, las figuras de construcción juegan con la sintaxis. Acortan la frase y da por comprendida alguna parte (elipsis). Dejan la frase inacabada (reticencia). O bien reiteran los términos o las expresiones (repetición), entre otras operaciones sintácticas. Finalmente, como cuarto punto cardinal de las operaciones elocutivas, tenemos as figuras de pensamiento. Ésas no dependen de las palabras, sino del juego de inteligencia que ofrece el hablante al interlocutor. Por otra parte, a diferencia de los anteriores recursos, aquí se da un compromiso con la realidad y lo que se cree de ella. Si afirmamos "Hitler, aquel gran pacifista, como todos saben...", estamos expresando con las palabras, la gestualidad y el tono de todo el discurso, que lo que queremos decir es exactamente lo contrario (ironía). Este recurso queda suficientemente justificado con una frase popular: "Al revés te lo digo, para que me entiendas". El énfasis significativo es palmario. Sin embargo, la ironía puede ser un recurso más ambicioso aún, cuando cubre todo el discurso. En ese sentido, es memorable el parlamento que Marco Antonio hace en la tragedia de Shakespeare Julio César. Ante el cadáver de César, el fiel amigo y pariente, y no menos hábil político, exclama:

- – ¡Amigos, romanos, compatriotas! ¡Escuchadme! Vengo a enterrar a César, no a elogiarlo.

A pesar de lo que anuncia –y su plan se manifiesta poco después – lo que hace no es enterrar nada (la causa de su muerte, por ejemplo). Elogia la memoria de César y lo presenta como un gobernante honorable y magnánimo. A la vez, halaga a los conjurados y asesinos de César, para conseguir a continuación –con la ironía – hacerlos aparecer, a los ojos de los romanos, como unos criminales ambiciosos.

La magnífica obra teatral de Shakespeare da al espectador o al lector la ocasión de disfrutar de la experiencia de un acto retórico. Puede disfrutar porque hay una belleza literaria y dramática que complace. Y también puede asistir a una función de argumentación y de maraña emocional que logra persuadir a los romanos, consiguiendo que piensen lo contrario de lo que poco antes creían. La escena del parlamento de Marco Antonio es un modelo atrayente. Comienza con un discurso epidíctico: elogia al gobernante difunto recordando hechos y leyendo su testamento, en el que deja a cada ciudadano la suma de 75 dracmas y sus jardines para parques públicos. Paulatinamente, a medida que el auditorio se enfervoriza, Antonio pasa al registro de otro tipo de discurso: el deliberativo. En él ya no se habla de la que ha pasado sino de lo que habría de hacerse. Ya no importa tanto elogiar a Cesar y censurar a los conjurados. Se trata de un discurso político con todas las consecuencias. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué es aconsejable hacer a partir de aquel momento? ¿Qué aconseja Antonio? El resultado es sobradamente conocido. Antonio anima a los ciudadanos al motín y consigue expulsar de la ciudad a los que señala como traidores. Si imaginamos una situación similar, un sermón o una alocución televisiva pueden ser variedades del género deliberativo. En todos esos casos, el habla sirve como instrumento político, de poder sin medida. Y, además, sin necesidad de que aparente lo que es. En el ejemplo de Julio César, Antonio no habla de política. ¡Hace política!



La cámara del tesoro

Hemos de suponer que Marco Antonio tuvo que improvisar. En modo alguno podemos sospechar que recitara un discurso de memoria. La improvisación, no obstante, demanda del orador una buena memoria natural y otra más llamada artificial, que es la que se refuerza con ejercicio y preceptos. De la memoria se dice en un manual atribuido falsamente a Cicerón, Retórica a Herenio, que la memoria es "la cámara de los tesoros" y "guardián. De todas las partes de la retórica". En la memoria Antonio guarda recuerdos del amigo, como los que le suscitan ver el manto ensangrentado del cadáver:

- – Si sabéis llorar, hacedlo ahora.

Todos conocéis este manto. Recuerdo la primera vez que César lo llevó.

Fue una noche de verano, en su tienda, el día en que venció a la tribu servia.

Antonio tiene en la mente la imagen de un arma (una victoria) en el manto. El destino cruel ha añadido a la túnica los desgarros de armas blancas y sangre, en lo que ha significado la derrota final de César. Pero el amigo le quiere vengar, y la memoria le ayuda a controlar sus palabras. La memoria a que nos referimos es la de la práctica discursiva. Sabe y recuerda el orador cómo comenzar a hablar. Qué argumentos presentar en primer lugar y cómo conmover a los ciudadanos. Finalmente. Con la lectura del dadivoso testamento. Quien como Antonio ha sido adiestrado mnemotécnicamente basa su capacidad en los recursos de los lugares y las imágenes. Los lugares son similares a los tópicos de la invención: se deposita mentalmente las ideas. Los nombres o lo que sea en unos lugares: en la cómoda, en el salón. En el buzón... La memoria funciona así como una topografía, con muchos sitios a su disposición, en cada uno de los cuales confiamos temporalmente un objeto. Por otro lado, está el recurso de la asociación de una imagen a un objeto o una palabra. La clave de la asociación puede ser la semejanza entre el receptáculo y la cosa que se le confía.

Todavía tenemos una curiosidad por satisfacer. ¿Cómo habla Marco Antonio? ¿Cómo pronuncia y gesticula? ¿Produce, como mandan los cánones. Una buena modulación de la voz e imprime movimiento al cuerpo? Y, al modular la voz, ¿qué volumen, que firmeza. Que flexibilidad consigue? ¿Se ajusta el tono al propósito de elogiar a un estadista y de defender un modelo político? ¿Combina, quizá, la dignidad – en el exordio – con un tono de exhortación y patetismo. En la peroración?

Las preguntas vienen al caso porque estamos considerando la acción. Quinta y última parte de las operaciones retóricas. La acción o pronunciación, escribe Cicerón, es el gobierno de la voz a partir de la dignidad de las cosas y de las palabras". En consecuencia, en un actor –como el que encarne a Antonio – puede apreciarse, en su excelencia. La recitación del discurso, que se compone de gesto y dicción. Y todo el comportamiento, al recordar lo que ha sido depositado en la memoria por la invención, la disposición y la elocución, todo este comportamiento, decíamos. Basa su virtud en la elocuencia del cuerpo, que consta de voz y movimiento. De la misma manera. La elocución dispone de la elocuencia de las palabras, la disposición del buen orden, la invención de los apropiados argumentos, y la memoria. De la fidelidad y viveza del recuerdo.

El personaje de Marco Antonio sigue esos principios con mucha fortuna. Y aun Observa una regla superior: la de disimular su arte o técnica oratoria. La palabra ha de ser escuchada como un acto espontáneo, sin preparación. Así el oyente no aprecia que quien habla se aproveche de la superioridad que le da la técnica, ni que le quiera engañar o que, a fin de cuentas, no sea más que teatro, pedantería (Salinas 1541). Al observar este principio de oro, Antonio cierra el ciclo de la ironía que envuelve su discurso. Ya en la parte conclusiva de éste confiesa:

- – Amigos, y no vengo a ganarme vuestro ánimo.

No soy orador como Bruto, sino, como todos sabéis, un hombre claro y franco que quiere a su amigo.

Momentos antes de exhortar al tumulto incendiario y al motín popular, niega toda pretensión. Es decir, niega las intenciones que le animan y que pertenecen al mundo oculto de la intimidad. Sucede, no obstante, que niega lo que es más evidente y, al hacerla, consigue que le crean. Consigue aparentar que no sabe hablar como un orador. Si ello es así pero convence, según la lógica implícita que late dentro del razonamiento, lo que sucede es que sus razones son tan sólidas como la roca, tan inamovibles como la montaña. Ésta es la deducción que se extrae de su planteamiento artificioso o, digámoslo así, técnico.

Para el que conoce el arte de la retórica, las palabras del romano enuncian el principio de oro y dibujan las otras partes de la acción, a pesar de la tópica protesta de ignorancia:

- – Pues no tengo ingenio, prestancia, ni soltura, ni gestos, ni dicción, ni el don de la palabra para excitar las pasiones. Yo hablo sin floreos; os digo lo que sabéis; os muestro las heridas de César (pobres, pobres bocas mudas) y les pido que hablen por mí.

Al leer estos fragmentos, descubrimos la maestría de un político eficaz y brillante. Dice: no sé hablar, no tengo inventiva ni gracia, no adorno las palabras ni alcanzo las pasiones; tan sólo pido a las heridas que hablen por mí. Es lo que viene a decir. Y resulta evidente que sus frases crean el espejismo de la falta de habilidad verbal; no hay que ir lejos para descubrir las contradicciones. Por ejemplo, en la última frase, cuando pide a las heridas que hablen por él, se da el recurso elocutivo de la prosopopeya: hace hablar a una realidad inanimada, no humana. La prosopopeya, como la ironía, es una figura de pensamiento. Las heridas son "bocas", porque abren el cuerpo hacia fuera (figura de sentido: metáfora). ¡Cuántas bocas para un solo cuerpo! (figura de sentido: hipérbole). 1 las bocas, "pobres bocas mudas", sin embargo hablan (figura de construcción: antítesis); y suplen la ficticia carencia de elocuencia del buen amigo, futuro triunviro del imperio y aliado sectario de Cleopatra.



La red del saber

En este punto de recapitulación hemos de decir que las metáforas que presentan al rétor como "pescador de perlas" y la memoria como "cámara del tesoro", reiteran los efectos de la belleza que el habla puede deparar. En concreto, la elocución, que es la operación que da forma verbal a los argumentos, comprende las notas de la elegancia. La composición y la distinción. Por su parte, la elegancia se alcanza con corrección (latinitas) y claridad (explanatio). La composición se ocupa de la buena variación de sonidos, términos y estructuras sintáctica, para evitar la cacofonía o el hipérbaton.

Finalmente, la distinción se manifiesta en la ornamentación de las palabras, con figuras y tropos.





Cuadro de dos aspectos teóricos de la Retórica, los géneros y las operaciones Discursivas.

Si contemplamos con candidez los gestos de la operación que produce belleza, Nos sentiremos intrigados, y tal vez decepcionados, por la conexión entre la cámara del Si contemplamos con candidez los gestos de la operación que produce belleza, nos sentiremos intrigados, y tal vez decepcionados, por la conexión entre la cámara del tesoro y la del poder, entre esteticismo y palanca política. ¿Cómo puede ser que la distinción del lenguaje figurado milite en las filas del poderoso? Muy posiblemente, nuestra observación, tan ingenua pero no por ello desencaminada, ha de merecer provechosos comentarios de un rétor escéptico. En realidad, si hacemos memoria, la cuestión del habla y del poder ya está presente, y de manera exclusiva, en el origen de la técnica, en los conflictos judiciales en los que intervinieron Córax y Antirante. Y la presencia del poder ha de permanecer tanto en la comunicación interpersonal como en la ámbito público, esto es, en aquellas que se valen de medios de comunicación social. Ciertamente, la actuación de Antonio nos lleva a hablar de estos extremos:

Comunicación y poder. Y es lo que hemos de considerar en el capítulo siguiente.

No obstante, el rétor no deja ociosa su inteligencia ni su escritura. Y da algunas respuestas, que quedan recogidas en la retórica. Esta disciplina va más allá del Ofrecimiento de unos consejos para la persuasión y de unos currícula para la escuela, ya que en ello hay una red de saber. Con la red, tensada por géneros discursivos Y operaciones retóricas, podemos entender los efectos del habla. Podemos reconocer su cualidad, la belleza, la intención. Desde esta posición, la retórica se identifica con la ciencia puesto que es saber: comprensión de los mecanismos y de los efectos del mundo del lenguaje. Como esa vocación taxonómica, junto con los afanes de figuras. Y ortodoxia, teoría de los mecanismos, clasifica operaciones y es la preceptiva que escolta a una tradicional cultura literaria. De otro lado, la retórica constituye casi una ciencia(protociencia), si se la examina con criterios en absoluto literarios, puesto que, como metalenguaje que describe las operaciones de habla, es una cámara del saber que comunica con los pabellones científicos de la lingüística, la teoría de la argumentación y la teoría de la comunicación.



EJEMPLO DE DOS DISCURSOS. EL ELOGIO Y LA DEFENSA:

1. Gorgias y el Derecho.

En la cumbre de la cultura griega, cuando las escuelas de filosofía competían entre si para explicar qué es el ser y cual es el supremo bien, cuando la democracia florecía como nunca antes había ocurrido en la humanidad, un gran sabio comenzó a dar la siguiente recomendación para ganar los pleitos judiciales: lo conveniente era hacer los discursos sin tocar la verdad, en cambio cuanto mas se alejara el discurso de la verdad el éxito sería seguro. Esto se siguió enseñando por varios siglos, la razón era sencilla, simplemente sabían que las decisiones se toman por emociones y no siempre por razones.

Sabemos el nombre de quien propuso semejante recomendación, se llamaba Gorgias de Leontini (483-482 a. de C. Hasta el 392-389 a. de C). Fue uno de los primeros sofistas y dedicó su larga vida a perfeccionar y enseñar la retórica. Oriundo de Sicilia, gracias a su fama de buen orador es enviado a Atenas para presentarse ante el pueblo, con el fin de lograr una alianza y así librar a su ciudad de la amenaza militar de Siracusa. Su éxito fue inmediato logrando ser aceptado y admirado por la sociedad ateniense y bien pagado pues se atestigua que se hizo rico con sus enseñanzas. Inventó diversas técnicas oratorias al punto que será tomado en cuenta y celebrado por todo retórico durante los seiscientos años siguientes y debería ser considerado como un creador del derecho.

Gorgias exaltó el valor de la persuasión a su máximo extremo, postulando diversas reglas que él probaba ante el absorto público. Por ejemplo sostenía que toda tesis tiene un opuesto y cualquier posición puede vencer según sea bien defendida. Para demostrar esta tesis escéptica, se enfrenta a las diversas escuelas de filósofos que investigaban sobre el ser, escribiendo un tratado titulado “Sobre el no-ser” para demostrar que el “no-ser” es tan posible como “el ser”. Cuando afirma que un orador adquiere la capacidad de hablar sobre cualquier tema, Gorgias, para demostrarlo, no duda en presentarse ante asambleas públicas y solicitar que se proponga un tema cualquiera pues con la fuerza de la palabra podía vencer a cualquier opositor o convencer sobre cualquier asunto, desenvolviéndose con una gran habilidad. Conoció a Socrátes y Platón, este último hizo un Dialogo que lleva el nombre del sofista y se cuenta que Gorgias al leerlo dijo que demostraba que el filosofo sabia escarnecer hábilmente.

Junto con los demás sofistas dio el impulso a la enseñanza abierta al público frente al carácter hermético de la primeras escuelas filosóficas, crearon la posibilidad de convertir el espacio judicial en un lugar de confrontación de posiciones que debían sacar ventaja de todas las opciones posibles, dejando de lado la perspectiva de una simple imposición de la autoridad sobre los individuos, ahora el resultado dependía también de habilidades de litigación oral, creando incertidumbre pero a su vez posibilitando que el espacio judicial sea imprevisible para todos por igual. Obviamente que este sistema solo duraba mientras no predominaran los prejuicios o temores, porque en esos contextos la sentencia ya estaría cantada de ante mano y sería totalmente previsible. Este aporte no lo valoramos adecuadamente, pero significó que el espacio judicial tuviera una dinámica propia, desligándose de la política. Lamentablemente la mala fama que adquirieron los sofistas y luego la retórica, nos alejan del conocimiento de sus aportes.



2. Para entender el Elogio y la Defensa

Ahora presentamos dos discursos modelos que Gorgias diseño para sus alumnos. Estos discursos modelos debían ser aprendidos y repetidos de memoria por el discípulo, ensayando la cadencia, tonalidad, énfasis, en una minuciosa formación hacia la excelencia. Pero lo que se escapa a la vista del hombre moderno es que estos discursos modelo aplican rigurosamente las minuciosas reglas de composición que los retóricos fueron inventando para lograr el éxito en cada discurso. Cabe precisar que los retóricos reconocen tres tipos de discursos: el elogio (que comprende la vituperación), el discurso forense (que comprende la defensa y acusación) y la deliberación (que versa sobre lo útil), aquí tenemos una muestra de los modelos correspondientes a la defensa y el elogio.

Para construir cada discurso existían detalladas reglas que el orador aprendía a utilizar ingeniosamente, mediante su memorización. Veamos El Elogio de Helena. Con sus dos mil quinientos años de antigüedad, aun esta lleno de vida. El orador se propone un reto: busca ensalzar la imagen de la mujer mas vituperada de Grecia, Helena, que abandonara a su esposo y con ello, provocaría la guerra de Troya. Ese es el fin del elogio: que todos terminen alabando al personaje objeto del discurso, tal como en la defensa se busca mostrar la inocencia del acusado, despertar piedad o disminuir la ofensa que ha cometido ante los ojos del tribunal. Pero este caso es particularmente difícil, pues el ateniense desde niño aprende2 a censurar la traición cometida por Helena y, por otro lado, al usar la forma del elogio y no la defensa, se busca la alabanza y esta no admite matices, por tanto se espera no sólo que sea perdonada por el auditorio o que sea entendida o admirada por unos cuantos, el orador quiere doblegar a todo el auditorio, no se conforma con el perdón o el olvido, quiere la admiración, el aprecio, alzarla al nivel de os héroes, de los grandes. Para agravar el asunto, el elogio es una oportunidad de mostrar los actos ejemplares del elogiado y hacer una enseñanza moral, pues la cumbre del que es ensalzado es el merecer ser imitado por todos, es decir, un elogio que no indique el acto a imitar no cumpliría las reglas exigidas y no lograría su cometido.

Gorgias aprovecha la oportunidad para ensalzar a la elocuencia y enseñarla, registrando varias recomendaciones para los oradores, una de estas es la metodología para actuar frente a los tribunales de justicia, así nos dice que se puede ganar un proceso si los argumentos son escritos “con habilidad e independientemente a su veracidad”. Conviene aclarar algunos puntos para valorar esa expresión.

En el mundo griego la mayoría de procesos judiciales se realizaban ante grandes jurados, para darnos una idea debemos recordar que quienes juzgarían a Sócrates serian 500 atenienses y eso era lo usual. El proceso era sencillo: luego de oir a las partes se proponían las alternativas: x es inocente o x es culpable y pasaban a votación con unas bolillas de colores que se depositaban en urnas. La defensa se ejercía por el propio acusado, no podía ser reemplazado por nadie y solo se le consentía leer un discurso, que usualmente era escrito por algún retórico a cambio de una paga (a quienes lograron especializarse en esta técnica se les llamo logografos). Obviamente que los oradores que dominaban el arte de apaciguar o enardecer al jurado llevaban ventaja. Los retóricos, sabían que muchas decisiones se toman de manera emotiva y a veces tener las premisas correctas y la perfecta conclusión no servia de nada. En este contexto, la técnica que propone Gorgias no consiste en mentir sino en dirigirse a las emociones del auditorio para buscar piedad, odio a la parte contraria, duda, según convenga. Estas tesis se mantendrían y las veremos repetirse en el Orador de Cicerón, casi cuatro siglos después, lo que demuestra que eran parte del canon retórico.

Para comprender como es que el discurso retórico se construye empleando ciertas reglas y el papel del ingenio, examinaremos las reglas del elogio. Los autores varían en recomendaciones, por ejemplo Theon recomienda, para redactar un buen elogio, cerca de treinta y seis temas en el orden siguiente

I. Bienes Exteriores

a) Celebrar la cuna noble del héroe

b) El medio

1. Su ciudad natal

2. Su pueblo

3. La excelencia de su régimen político

4. Sus padres y su familia

c) Sus Cualidades Personales

1. Educación recibida

2. Amigos.

3. Gloria Conquistada.

4. Funciones públicas desempeñadas.

5. Riqueza.

6. Número o belleza de sus hijos.

7. Muerte feliz.

II. Bienes físicos o corporales

1. Salud.

2. Fortaleza.

3. Belleza.

4. Agudeza de la sensibilidad.

III. Bienes del alma

a) Sentimientos virtuosos

1. Sabiduría.

2. Templanza

3. Coraje

4. Justicia

5. Piedad

6. Nobleza

7. Sentimientos de grandeza.

b) Acciones derivadas

A) Desde el punto de vista de su objeto

1. Acciones altruistas, desinteresados.

2. Miras puestas en el bien y no en lo útil ni en lo agradable

3. En el interés público.

4. Acciones cumplidas a pesar de los riesgos y peligros.

B) Desde el punto de vista de las circunstancias

1. Oportunidad

2. Hazañas cumplidas por primera vez.

3. Por sí solo.

4. Si el héroe ha hecho más que los otros.

5. Si sólo ha tenido unos pocos colaboradores.

6. Si ha obrado por encima de su edad.

7. Contra toda esperanza.

8. No sin dificultades

9. Rápido y Bien.

A esta lista se agregaban otras recomendaciones, por ejemplo los actos heroicos que hubiera hecho si no hubiera muerto o si hubiera estado presente, la semejanza a otros héroes, por los actos, por el nombre, en fin el orador no debía olvidar ninguno de estos pasos. Luego, el propio Elogio a Helena, sirve de ejemplo de esas reglas.

Cualquier alumno de retórica en la antigüedad sabia de memoria que Gorgias utiliza como bien exterior el linaje de los padres de Helena, como cualidad personal utiliza la belleza del personaje, de este modo, toda la trama de su discurso tienen una reglas directrices que el orador esta cumpliendo. El arte estriba en saber seleccionar los elementos que se van a destacar y la oportunidad para introducirlos6.

En la Defensa de Palamedes, encontraran con detalle los problemas de la técnica judicial para comprobar la culpabilidad y la facilidad de provocar adhesiones con conjeturas aceptables. Y en esta también se aplican ingeniosamente las reglas del discurso forense.

En fin, injustamente olvidados en las escuelas de derecho, he aquí a uno de los que inventaron nuestro derecho, pues como encontrarán en los manuales de retórica de la antigüedad, les debemos más de lo que creemos.



3. La Retórica y los Jueces

Con estos discursos mostramos que la retórica fue diseñada para persuadir a los magistrados y no para que ellos nos persuadan. En la antigüedad y parte de la edad media los jueces no peroraban ni argumentaban en sus sentencias, iban directo al grano. Solo en el renacimiento las técnicas retóricas empiezan a influir en la redacción judicial para ser aborrecidas por el culto a la sencillez y precisión que dominó en el siglo XVIII y XIX. A pesar de todas las huellas de la retórica no se pudieron borrar en la práctica forense. Este periodo esta muy poco estudiado y recientemente ha llamado la atención sobre el mismo.

En cambio, el papel del llamado silogismo judicial ha sido nulo en la antigüedad para las discusiones prácticas, porque no era considerado recomendable para argumentar. Por ejemplo Cicerón en el dialogo Sobre la Naturaleza de los dioses, a propósito de cómo argumentar sobre las distintas doctrinas dice que “cuando se hallan reducidas a la breve forma silogística...están mas expuestas a la critica o censura. Un río de rápida corriente puede casi del todo o enteramente eludir la corrupción, mientras que un agua estancada se corrompe fácilmente; así también una fluida corriente de elocuencia diluye fácilmente las censuras de la crítica, mientras que un argumento razonado de manera escueta se defiende a si mismo con dificultad.

¿Entonces que impedía el caos absoluto? ¿Qué impedía que el juez no se avasallado por los oradores?. Por un lado se tomaron medidas para limitar la asistencia de retóricos en los pleitos y el uso de ciertos argumentos. Los griegos, por ejemplo, prohibieron que los retóricos reemplacen o hablen en los juicios por eso solo se dedicaban a componer los discursos. Se entrenaba a los jueces contra los efectos de los retóricos, así en el Digesto se exige al Juez que no se irrite o muestre compasión y muchos asuntos se prefería dejar aun jurado numeroso antes que aun solo sujeto que es mas impresionable.

Pero también existe otro factor: el juez estaba mejor enterado de lo que ocurría a su alrededor, las ciudades hasta el siglo XIX, eran en todo el mundo el hogar de una pequeña población urbana, 2 a 5% de la población de cada país, frente a un 90% de población rural, a esto se sumaba la inmovilidad espacial, la gente no cambiaba de localidad, ni solía viajar mas que unos cuantos kilómetros. En estas circunstancias el juez promedio no dependía de las partes para adquirir la información que necesitaba para decidir. Pero en el siglo XXI todo ha cambiado, las grandes ciudades concentran el 90% de la población y conocer qué ocurrió en cada caso, ahora sí depende de lo que las partes digan, por ello se hace extrañar investigaciones que ayuden a un mejor control de la argumentación que emplean las partes en litigio, esto seria tan importante como analizar las sentencias, por ello esperamos que esta lectura permita iniciar un estudio de las formas de argumentar que usan los litigantes, peritos, inclusive en los propios documentos que a veces consideramos libres de argumentación, como son los contratos.



ELOGIO DE HELENA

Perfección para la ciudad es el valor de sus habitantes, para un cuerpo la belleza, para un alma la sabiduría, para una acción la virtud, para un pensamiento la verdad. Las cualidades contrarias a éstas implican imperfección. En un hombre, en una mujer, en un pensamiento, en una acción, en una ciudad, es preciso honrar con alabanzas lo que sea digno de alabanza y cubrir de censuras lo que sea censurable. Pues tan erróneo e inexacto es censurar lo que debe ser alabado como alabar lo que debe ser censurado. Y es obligación de un mismo hombre proclamar la verdad y refutar a los que censuran a Helena, mujer sobre la que ha llegado a ser concorde y unánime la opinión de la tradición poética y el significado de su nombre, que lleva consigo el recuerdo de acontecimientos infortunados.

Yo quiero, razonando con lógica sobre la peyorativa tradición a ella referente, liberarla de toda acusación y hacer cesar la ignorancia, demostrando que sus acusadores están equivocados y descubriendo la verdad.

Todo el mundo sabe que por su origen y linaje fue excelsa entre hombres y mujeres la persona a la que se refiere este discurso. En efecto, es sabido que como madre tuvo a Leda y como padre a un dios, aunque creído un mortal, Zeus y Tíndaro, de los cuales uno, por serlo, fue creído, el otro, por ufanarse de ello, fue discutido; y uno era el más poderoso de los hombres y el otro el señor de todas las cosas.

Por haber tenido tales padres gozó de una belleza igual a la de una diosa, y esta belleza que tuvo no la mantuvo oculta. Inflamó de muchísimas pasiones de amor a muchísimos hombres, y con un solo cuerpo consiguió muchos pretendientes orgullosos por sus grandes cualidades, de los cuales unos tenían fortunas inmensas, otro gran renombre por la antigüedad de su nobleza, otra belleza por su vigor físico, otro prestigio por la sabiduría adquirida. Y todos quedaron bajo un amor ardiente y un deseo invencible.

No voy a exponer quién, por qué y cómo satisfizo su amor hacia Helena, apoderándose de ella. Pues decir cosas ya sabidas a los que las saben confirma su saber, pero no les produce placer. En consecuencia, pasando por alto en mi discurso el tiempo de entonces, voy a penetrar en el principio del discurso que voy a pronunciar y voy a exponer las causas por las que era natural que se produjera la marcha de Helena a Troya.

Hizo lo que hizo ya por decisión de la Fortuna, mandato de los dioses o designio del Destino, ya raptada violentamente, ya convencida con palabras.

Si por la primera causa, es un mérito para el que es acusado ser acusado, dado que es imposible impedir la voluntad de un dios con la previsión humana. Pues ha sido establecido por "la naturaleza no que el más fuerte sea dominado por el más débil, sino que el más débil sea dominado y sometido por el más fuerte, y que el más fuerte marque el camino y el más débil le siga. Y los dioses son más fuertes que el hombre por su poder, su sabiduría y por otras muchas cualidades. Por tanto, si se ha de atribuir la causa a la Fortuna o a la divinidad, hay que descargar a Helena de su mala fama.

Si fue raptada violentamente y sufrió ilegal violencia, y padeció injusta ofensa, es evidente que el culpable fue el raptor, por haber inferido un ultraje, pero la raptada, por haberle recibido, fue una desventurada. El bárbaro que comete un acto bárbaro, merece ser castigado con la ley, con la palabra y con la acción; con la ley, mediante la pérdida de sus derechos civiles; con la palabra, mediante una acusación; con la acción, mediante una sanción penal. Pero, la que fue violentada, privada de su patria y alejada de sus amigos, ¿cómo lógicamente no sería compadecida antes que difamada? El uno comete un delito, la otra lo padece. Por tanto, lo justo es compadecer a ésta y reprobar a aquél.

Si fue convencida y engañada con su espíritu por la palabra, no es difícil en este caso defenderla y liberarla de toda acusación.

La palabra es un poderoso soberano, que con un pequeñísimo y muy invisible cuerpo realiza empresas absolutamente divinas. En efecto, puede eliminar el temor, suprimir la tristeza, infundir alegría, aumentar la compasión. Voy a demostrar que esto es así, pues es preciso ponerlo de manifiesto ante la opinión de los que me escuchan.

Yo considero y defino toda poesía como palabra con metro. Esta infunde en los oyentes un estremecimiento preñado de temor, una compasión llena' de lágrimas Y una añoranza cercana al dolor, de forma que el alma experimenta mediante la palabra una pasión propia con motivo de la felicidad y la adversidad en asuntos y personas ajenas.

Y ahora voy a pasar a otro argumento. Las sugestiones inspiradas mediante la palabra producen el placer y apartan el dolor. La fuerza de la sugestión adueñándose de la opinión del alma, la domina, la convence y la transforma como por una fascinación. Dos artes de fascinación y de encantamiento han sido creadas, las cuales sirven de extravío al alma y de engaño a la opinión. Y ¡cuántos han engañado y engañan a cuántos y en cuántas cosas con la exposición hábil de un razonamiento erróneo' Si todos los hombres tuvieran completo recuerdo del pasado, conocimiento del presente y previsión del futuro, ese razonamiento no podría engañarlos del modo como lo hace. Pero es imposible recordar el pasado, conocer el presente y predecir el futuro. Y por ello la mayor parte de los hombres y en la mayor parte de las cuestiones toman la opinión como consejera del alma. Pero la opinión, siendo incierta e inconsistente, arroja a los que se sirven de ella en infortunios inconsistentes e inciertos. Y, por tanto, ¿qué causa pudo impedir que también y de un modo análogo la sugestión dominase a Helena, aun no siendo la primera vez, con el mismo resultado que si hubiera sido raptada violentamente?. Pues la fuerza de la persuasión, de la que nació el proyecto de Helena, es imposible de resistir y por ello no da lugar a censura, ya que tiene el mismo poder que el destino. En efecto, la palabra que persuade el alma obliga necesariamente a esta alma, que ha persuadido, a obedecer sus mandatos y a aprobar sus actos. Por tanto, el que infunde una persuasión, en cuanto priva de la libertad, obra injustamente, pero quien es persuadida, en cuanto es privada de la libertad por la palabra, sólo por error puede ser censurada.

En cuanto a que la persuasión producida por la palabra modela el alma como quiere, hay que fijarse en primer lugar en las teorías de los fisiólogos, quienes sustituyendo una opinión mediante la exposición de otra consiguen que lo que es increíble y oscuro se presente como evidente a los ojos de la opinión. En segundo lugar en las convincentes argumentaciones de los discursos judiciales, con las que un solo discurso encanta y persuade a una gran multitud, siempre que haya sido escrito con habilidad e independientemente de su veracidad. En tercer lugar en las discusiones de materias filosóficas, en las que se muestra también la labilidad de la mente en cuanto hace mutable la confianza en una opinión. Y la misma proporción hay entre el poder de la palabra respecto a la disposición del alma que entre el poder de los medicamentos con relación al estado del cuerpo. Así como unos medicamentos expulsan del cuerpo unos humores y otros a otros distintos, y unos eliminan la enfermedad y otros la vida, así también unas palabras producen tristeza, otras placer, otras temor, otras infunden en los oyentes coraje, otras mediante una maligna persuasión emponzoñan y engañan el alma.

Así, pues, he demostrado que si fue convencida con la palabra, no fue culpable, sino que tuvo mala suerte.

Y paso a exponer la cuarta causa con el cuarto argumento. Si lo que originó sus actos fue el amor, no es difícil que eluda la acusación de culpabilidad en la que se dice que ha incurrido. Las cosas que vemos tienen la naturaleza propia de cada una de ellas, no la que nosotros queremos. Además, mediante la percepción visual el alma es modelada en su modo de ser. Y así, cuando la vista contempla personas enemigas revestidas de armadura guerrera con ornamentos guerreros de bronce y de hierro, ya ofensivos ya defensivos, se aterra y aterra al alma, de manera que muchas veces huimos llenos de pavor aunque no haya un peligro en el futuro.

La verdad de esta argumentación se presenta como poderosa a causa del temor que se deriva de la percepción visual, la cual, una vez que se ha producido, hace que se renuncie a actuar, aunque se sepa lo que es bueno según la ley y lo que es justo según el derecho.

Por otra parte hay quienes a causa de haber tenido visiones terroríficas, pierden instantáneamente el juicio a consecuencia de las mismas: hasta tal punto perturba y destruye a la mente el temor. Y muchos caen en absurdas enfermedades, en terribles penalidades y en incurables locuras: hasta tal unto la vista grabó en su espíritu las imágenes de las cosas contempladas. Y paso por alto muchos ejemplos de visiones espeluznantes, dado que son semejantes las que no cito a las ya indicadas.

En otro sentido los pintores, cuando representan de modo perfecto un solo cuerpo y figura usando de muchos colores y cuerpos, deleitan a la vista. La realización de estatuas de hombres y de dioses produce en los ojos una dulce afección. Y de esta forma unos objetos dan tristeza a la vista, otro deseo y a veces muchos objetos producen en muchos hombres amor y deseo de muchos actos y cuerpos.

Por tanto, si el ojo de Helena originó en su alma deseo y pasión amorosa del cuerpo de Alejandro,", ¿qué hay en ello de asombroso? Si el amor es un dios 2 34 , ¿cómo hubiera podido resistir y vencer el divino poder de los dioses quien es más débil que ellos? Si se trata de una enfermedad humana y de un error de la mente, no se ha de censurar como si fuera una culpa, sino se ha de considerar como una mala suerte. Y, en efecto, ella marchó a Troya, como marchó, a causa de las insidias que padeció en su alma, no por voluntaria decisión de su espíritu; a causa de la inexorabilidad del amor, no por intrigas de su arte.

¿Cómo es posible estimar justo el censurar a Helena, la cual hizo lo que hizo enamorada o persuadida con palabras o raptada con violencia, u obligada por el poder divino y que, por tanto, escapa por completo a toda acusación?

He borrado con mi razonamiento la infamia de una mujer; he mantenido la normal" que establecí al principio de mi disertación; he intentado destruir la injusticia de un reproche y la ignorancia de una opinión; he querido escribir este discursos como elogio de Helena, como un producto de mi fantasía.



LA DEFENSA DE PALAMEDES

La acusación y la defensa no pueden versar sobre el hecho de morir, puesto que la naturaleza con voto manifiesto ha decretado la muerte a todos los mortales desde el mismo día de su nacimiento. La cuestión se refiere al honor y al deshonor: si yo debo morir de modo natural o ser condenado a muerte manchado de las máximas infamias y de la más vergonzosa acusación.

Frente a estas dos posibilidades de muerte, vosotros tenéis poder absoluto sobre una, yo sobre la otra; yo sobre la que es natural, vosotros sobre la que se produce con violencia.

Fácilmente podéis vosotros, si queréis, condenarme a muerte; pues tenéis poder para ello, mientras que yo ninguno tengo. Si mi acusador, Ulises lll, ha hecho su acusación por amor a Grecia, ya por saber con certeza que yo he traicionado a Grecia ante los bárbaros, ya por presumir que así ha sucedido, será un hombre perfecto. ¿Y cómo no lo sería quien salva a su patria, a sus padres, a toda la Grecia y además castiga al culpable? Pero si me acusó por envidia, intriga o malquerencia, del mismo modo que en el caso anterior sería un hombre excelente, así en éste sería el más malvado.

Dado que mi discurso ha de tratar sobre este problema, ¿de qué punto partiré?, ¿qué diré en primer lugar?, ¿hacia dónde encaminaré mi defensa? Pues una acusación carente de pruebas produce un manifiesto aturdimiento, por cuya causa no se sabe qué decir, a no ser que yo me deje guiar por la verdad estricta y no por mi actual necesidad, consejeras de desgracias antes que de dichas.

Yo sé con toda evidencia que mi acusador me acusa sin ver con claridad en este asunto, pues tengo plena conciencia en mí mismo de no haber hecho nada tal. Y no comprendo cómo alguien podría ver con claridad lo que no ha acontecido. Pero, si ha hecho su acusación por presumir que las cosas sucedieron así, voy a demostramos que está equivocado mediante una doble argumentación: un acto de esta naturaleza, yo, aunque hubiera querido cometerlo, no habría podido, y, si hubiera podido, no habría querido.

Voy a comenzar en primer lugar por esta tesis, la imposibilidad de que yo cometiera la traición.

En efecto, hubiera sido preciso que existiera en primer lugar un punto de partida de la traición, y este punto de partida habría sido un coloquio (con los bárbaros), pues las palabras tienen que preceder a las futuras acciones. Pero, ¿cómo podría haber tenido lugar un coloquio sin haberse celebrado una entrevista? Y, ¿cómo podría haberse celebrado una entrevista dado que él", no me ha enviado ningún mensajero ni yo a él tampoco? Ni ha podido cruzarse ninguna propuesta por escrito sin que nadie la llevase.

Más supongamos que la traición pudo prepararse en un coloquio. Yo, de alguna manera, me reúno con él, y él, de alguna manera, se reúne conmigo. ¿Quién está con quién? Un griego con un bárbaro. ¿Cómo entendernos y hablarnos? ¿Quizás a solas? No comprenderíamos nuestras palabras. ¿Mediante un intérprete? Entonces un tercero habría sido testigo de un acto que por naturaleza debe quedar oculto.

Pero admitamos, aunque no sucedió, que esta entrevista tuvo lugar. Hubiera sido preciso que, después de ponernos de acuerdo, intercambiáramos una garantía. Y, ¿cuál podría haber sido dicha garantía? ¿Quizá un juramentos ¿Quién confiaría en mí, un traidor? ¿Quizá rehenes? ¿Cuáles? Yo habría entregado a mi hermano, pues no tengo otro; el bárbaro a uno de sus hijos. De esta forma efectivamente yo tendría una excelente garantía de su parte y él de la mía. Pero, si esto hubiera sucedido, sería manifiesto a todos vosotros.

Alguien dirá que nos dimos garantía mediante riquezas, él entregándolas y yo recibiéndolas. Ahora bien, ¿quizás fueron pocas? No es lógico recibir pocas riquezas a cambio de tan gran ayuda. ¿Quizá muchas? Entonces, ¿de qué forma se hizo el transporte? ¿Cómo uno solo hubiera podido hacerlo? ¿O quizá entre muchos? Si muchos intervinieron en el transporte, muchos habrían sido testigos del complot; si lo hizo uno solo, no sería mucho lo transportado.

¿Cuándo se hizo el transporte, de día o de noche? Muchos y frecuentes son los puestos de guardia nocturnos, a través de los cuales no es posible pasar oculto. ¿Quizá de día? Mas la luz es enemiga de tales actos.

Pero sea. Admitamos, pese a ser las dos alternativas imposibles, que yo, consiguiendo salir, recibí las riquezas o bien un portador pudo entrar.

Y en este caso, ¿cómo yo, una vez recibidas, las habría podido mantener ocultas a familiares y extraños? ¿Dónde las habría podido poner? ¿Cómo las habría podido guardar? De utilizarlas, me habría puesto en evidencia; de no utilizarlas, ¿qué provecho sacaría de ellas?

Mas admitamos que sucedió todo esto que no ha sucedido: nos reunimos, hablamos, nos pusimos de acuerdo, recibí riquezas de ellos, las pasé ocultas y las guardé. En este supuesto tuvieron que llevarse a cabo aquellos actos para cuya consecución se realizó este complot. Y esto es aún más imposible que todo lo anteriormente referido.

En efecto, yo los habría hecho o solo o con otros. Pero no era empresa de un solo hombre. ¿Quizá con otros? ¿Con quiénes? Es evidente que con cómplices. ¿Libres o esclavos? De hombres libres sólo tengo trato con vosotros. ¿Quién de vosotros es cómplice? Decidlo. En cuanto a los esclavos, ¿cómo concederles crédito? Ellos

formulan sus acusaciones voluntariamente, por el deseo de libertad, o necesariamente bajo el dolor de la tortura"'.

Y, ¿cómo se habría realizado la empresa? Es evidente que hubiera tenido que introducir enemigos más poderosos que vosotros. Y esto es imposible. ¿Cómo los habría introducido? ¿Por las puertas? Pero la posibilidad de cerrarlas o abrirlas no está en mí, sino en los guardianes encargados de ellas. ¿Por las murallas mediante una escala? Imposible, están llenas de centinelas por todas partes. ¿Abriendo una brecha en las murallas? En este caso todos lo sabríais sin duda alguna.

La vida bajo las armas en un campamento, discurre a plena luz, y en ella todos vemos lo que ocurre y todos somos observados por todos. Y por ello me habría sido absolutamente y bajo todo aspecto imposible hacer aquello de lo que se me acusa.

Analicemos ahora conjuntamente la segunda alternativa: ¿por qué causa me hubiera interesado querer cometer la traición, si hubiera podido hacerla? Nadie quiere gratuitamente arrostrar los más grandes peligros ni cubrirse por completo de infamia con el mayor de los crímenes. Entonces, y otra vez vuelvo a la misma pregunta, ¿por qué causa lo hice? ¿Acaso para alcanzar el poder? ¿Sobre vosotros o sobre los bárbaros? Sobre vosotros es imposible, que sois tantos v tan insignes que poseéis todas las más elevadas cualidades: virtudes de los antepasados, inmensidad de riquezas, superioridad, vigor de espíritu, dominio de ciudades. ¿Sobre los bárbaros? ¿Quién me lo daría? ¿Con qué fuerza impondría mi poder, yo que soy griego, sobre los bárbaros? ¿Uno solo contra muchos? ¿Por la persuasión o por la violencia? Ellos no estarían dispuestos a dejarse persuadir, yo no podría dominarles por la fuerza. ¿O quizá me entregarían voluntariamente y según mi deseo el poder como recompensa de mi traición? Pero sería una gran locura confiar en y aceptar algo tal, pues ¿quién elegiría la esclavitud en lugar de la soberanía, lo peor en lugar de lo mejor?

Quizá alguien diga que yo cometí la traición por afán de dinero y riquezas. Pero yo tengo la riqueza que me basta y para nada tengo deseo de inmensos bienes. Pues necesitan muchas riquezas los que gastan mucho, los que son esclavos del placer y los que persiguen honores mediante la riqueza y la suntuosidad, pero no los que dominan los placeres sensibles. Y yo no tengo ninguna de aquellas apetencias. De que digo la verdad pongo como fidedigno testigo mi vida pasada, y de este testimonio vosotros sois testigos, pues habéis convivido conmigo y por ello lo sabéis perfectamente.

Y tampoco realizaría un hombre, incluso con una mediana inteligencia, un acto tal para conseguir honores, pues éstos son consecuencia de la virtud, no de la maldad. ¿Cómo se otorgarían honores a un traidor a la Hélade? Además, yo no tenía ninguna necesidad de honores, pues yo los recibía de los hombres más honorables y por el motivo más honorable, de vosotros y por mi sabiduría.

Y tampoco nadie cometería una traición para su seguridad, pues el traidor queda enemistado con todo: con la ley, con la justicia, con los dioses, con la mayoría de los hombres. Ya que infringe la ley, destruye la justicia, corrompe a los hombres, deshonra a la divinidad. Y, quien tiene su vida rodeada de tales y tan grandes peligros, no goza de seguridad.

¿Acaso se haría por el deseo de ayudar a los amigos y dañar a los enemigos? Con esta intención no se obraría injustamente, pero en mi caso yo hubiera obtenido un resultado totalmente opuesto: habría perjudicado a mis amigos y beneficiado a mis enemigos.

Por tanto, la traición no me hubiera reportado ningún provecho, y nadie obra mal por el deseo de recibir un perjuicio.

La única posibilidad que queda es que yo la cometiera para evitar algún temor, algún trabajo o algún peligro. Pero nadie podría afirmar que estos motivos tengan que ver conmigo.

Resumiendo mi discurso diré que los hombres realizan todos sus actos impulsados por uno de estos dos motivos: para obtener un provecho o para evitar un castigo. Fuera de estos dos casos, siempre que se obra mal es por demencia. Y es evidente cuán grandes daños me habría ocasionado si mi traición hubiera sido real: traicionando a Grecia, me traicionaba a mí mismo, a mis padres, a mis amigos, a la dignidad de mis antepasados, a las creencias paternas, a sus tumbas, a la patria, a la más ilustre ciudad de la Hélade. Aquello que para todo hombre está por encima de todo, yo lo habría puesto en las manos de los enemigos.

Y pensad también en lo siguiente. De haber cometido la traición, ¿cómo mi vida no sería ya indigna de ser vivida?. ¿Adónde podría yo volver mi vista? ¿A Grecia? ¿Para recibir el justo castigo de los que injurié? ¿Quién entre los que soportaron el mal me tendería la mano? ¿Acaso debería quedarme entre los bárbaros? ¿Abandonando los más elevados valores, privado de la más estimable honra, viviendo en la más vergonzosa infamia, tirando por tierra los esfuerzos hechos en mi vida pasada para adquirir la virtud? ¡Y ocasionarme a mí mismo lo que es más vergonzoso para un hombre, el ser desgraciado por su propia causa!

Además, tampoco entre los bárbaros gozaría de confianza. ¿Cómo podrían concedérmela quienes sabrían que yo había cometido el acto más desleal, el traicionar los amigos a los enemigos? Y, para aquel en quien nadie confía, la vida no es digna de ser vivida.

Alguien podría acoger benévolamente a quien ha perdido sus riquezas, a quien ha sido despojado del poder, a quien ha sido desterrado de la patria; pero nadie, una vez que haya perdido el crédito, puede recobrarlo.

Así pues, creo haber demostrado con mi discurso que ni habría podido ni habría querido traicionar a Grecia.

Deseo ahora, a continuación de estos argumentos, discutir con mi acusador. ¿En qué te basas para que un hombre de tu ralea se atreva a acusar a uno como yo? Pues es interesante conocer cuál es la índole de quien formula tal acusación y cómo tú, que eres indigno, actúas indignamente.

¿Me acusas en virtud de una certeza absoluta o por meras suposiciones? Si lo sabes con certeza, será porque presenciaste la traición, porque participaste en ella o porque te lo comunicó alguien que tomó parte en la misma. Si la presenciaste, dinos el modo, el lugar, el tiempo, cuándo, dónde y cómo la presenciaste. Si participaste en ella, participas también de la misma acusación. Si te la comunicó un cómplice, éste, sea quien sea, que venga, se presente y dé testimonio. Y así tu acusación será confirmada con un testigo.

Hasta ahora ninguno de nosotros ha presentado testigos. Y por ello quizá sostengas que estamos en análoga situación, tú sin presentarlos para atestiguar hechos, en tu opinión, sucedidos, yo sin presentarlos para atestiguar hechos no sucedidos. Pero no es lo mismo. Pues, ¿cómo se podría testimoniar lo que no ha sucedido? Por el contrario, testimoniar los hechos acontecidos, es posible e incluso fácil. Y no sólo fácil, sino que tú tendrías la posibilidad de encontrar no sólo testigos veraces, sino incluso testigos falsos. Yo, contrariamente, no podría hallarlos ni de una ni de otra clase.

Es evidente, pues, que tú no tienes certeza de la traición que me imputas. La única posibilidad es que, sin estar seguro, lo presumes. Y en este caso, ¿cómo te atreves a acusar con la máxima desvergüenza a un hombre de un delito que lleva aparejado la pena capital, sin estar seguro de la verdad y basándote sólo en una opinión, el menos fidedigno de los criterios? ¿Tienes plena conciencia de que éste ha hecho un acto tal? El formular opiniones es algo común a todo hombre y sobre cualquier cuestión, y en este aspecto tú no eres más sabio que los demás. Pero no se debe confiar en los que expresan opiniones, sino en los que tienen certeza; y tampoco se debe juzgar la opinión más digna de crédito que la verdad, sino, por el contrario, la verdad más fidedigna que la opinión.

En tus discursos me acusaste de dos cualidades radicalmente opuestas, la sabiduría y la demencia, las cuales no pueden darse en un mismo hombre. Efectivamente, al decir que yo soy hábil, extraordinario y lleno de recursos me atribuyes sabiduría. Cuando dices que traicioné a Grecia, demencia. Pues es una locura el intentar realizar actos imposibles, inútiles, vergonzosos, con los que se dañará a los amigos y se beneficiará a los enemigos, que harán la propia vida odiosa y llena de azares.

Y, ¿cómo es posible creer a un hombre tal, que en un mismo discurso, ante las mismas personas y sobre el mismo tema sostiene afirmaciones tan contradictorias? Quisiera preguntarte si consideras a los hombres sabios insensatos o prudentes. Si insensatos, nueva es la teoría, pero errónea. Si prudentes, en modo alguno es propio de quienes lo son cometer los mayores errores,, y preferir el mal teniendo el bien a su alcance.

Por tanto, si soy sabio, no podría haber cometido un error. Si lo cometí es que no soy sabio. Y, en consecuencia, tú serías un mentiroso en cualquiera de estas dos alternativas.

Yo no quiero a mi vez, aunque podría, acusarte de haber cometido muchas e ingentes faltas, antiguas y recientes, pues deseo liberarme de esta acusación no con tus maldades sino con mis méritos. Por tanto, en lo que a ti respecta, no diré nada más.

Es ahora, a vosotros, jueces, a los que quiero decir sobre mí algo que me da vergüenza, pero que es verdadero, que no sería oportuno en quien no está acusado, pero conveniente para el que lo ha sido. Voy a rendiros cuenta y a datos razón de mi vida anterior. Y ruego que ninguno de vosotros, si os recuerdo algo del bien que he hecho, ponga obstáculos a mis palabras, sino que considere que es necesario para un hombre objeto de terribles y falsas acusaciones rememoraros algunas de las buenas acciones que realmente he hecho. Lo cual me es muy agradable.

Lo primero y lo segundo y lo más importante, es que, absolutamente y desde el principio hasta el fin, mi vida pasada está libre de culpa y exenta de toda acusación. Nadie ante vosotros podría formular con verdad contra mí ninguna acusación de maldad. Y así mi propio acusador no ha dado ninguna demostración de sus palabras, por lo que su discurso es una injuria sin pruebas.

Yo podría decir, y al decirlo no mentiría ni podría ser refutado, que no sólo no soy culpable, sino incluso un gran benefactor vuestro, y de los griegos y de todos los hombres, presentes y futuros. En efecto, ¿quién habría hecho la vida humana plena de recursos, de carente de ellos; organizada de desorganizada; con la invención del arte de la guerra, lo más importante para alcanzar la hegemonía; de las leyes escritas, guardianes de la justicia; de las letras, instrumento del recuerdo; de las medidas y los pesos, excelentes medios de cambio en el comercio; de la aritmética, guardián de las riquezas; de las antorchas, los mejores y más rápidos mensajeros; de los dados, medio de pasar distraídamente el tiempo de ocio?

¿Con qué finalidad os recuerdo todo esto? Para demostramos que yo pongo mi mente al servicio de cosas de este tipo, para probaros que estoy apartado de toda clase de acción perversa y vergonzosa. Pues es imposible que dedicándome a las primeras pueda también dedicarme a estas otras. Y estimo que si yo nunca os causé daño, no debo recibirlo de vosotros.

Por mis demás costumbres tampoco merezco padecer ningún castigo, ni de los jóvenes ni de los viejos. A los vicios no les causo daño, a los jóvenes no soy inútil; a los afortunados no los envidio; a los desgraciados los compadezco; no desprecio la pobreza, ni estimo la riqueza más que la virtud, sino la virtud más que la riqueza; no soy inútil en los consejos ni inactivo en las batallas, cumpliendo lo que se me ordena y obedeciendo a mis jefes. Más no me gusta alabarme a mí mismo. Si lo he hecho, ha sido porque la presente situación, incluso al ser acusado sobre estos puntos, me obligó a ello para defenderme de la mejor manera posible.

Lo que queda de mi discurso se dirige a vosotros y respecto a vosotros. Una vez dicho esto, terminaré mi defensa.

La compasión, las súplicas, la intercesión de los amigos son útiles cuando el juicio está en manos de la multitud. Pero a vosotros, que sois y sois considerados los primeros entre los griegos, no debo convencemos ni con la ayuda de mis amigos, ni con súplicas, ni con lamentaciones, sino que debo liberarme de esta acusación con el más evidente argumento de quien es justo, mostrando la verdad sin usar de engaño alguno.

Es necesario que vosotros analicéis más los hechos que las palabras, que no deis más crédito a la acusación que a la defensa, que no consideréis a un o. deliberación irreflexiva juez más sabio que una meditada, que no estiméis a la calumnia más digna de fe que las pruebas. Todo hombre honesto debe tener gran cuidado de no equivocarse en cualquier decisión, pero aún más en las irremediables que en las que no lo son. A éstas se puede poner remedio, si se quiere; aquéllas quedan irremediables aunque se cambie de modo de pensar.

Y decisión irremediable se da cuando unos hombres juzgan a otro acerca de un delito que lleva consigo la pena de muerte, lo cual ahora se os ha planteado.

Si por medio de las palabras la verdad de los hechos pudiera presentarse pura y manifiesta a los que las escuchan, os sería fácil juzgar tomando como base lo que se os ha dicho. Puesto que no es así, poned bajo custodia mi persona, deliberad durante un más largo tiempo y pronunciad sentencia conforme a la verdad. Si os mostraseis injustos, corréis el grave peligro de manchar un buen nombre y de originar un deshonor. Y para un hombre honesto la muerte es preferible a una triste fama, pues aquélla es el fin de la vida, pero ésta una enfermedad incurable.

Si me condenáis a muerte injustamente, será sabido por muchos. Pues yo no soy un desconocido y vuestra maldad será manifiesta y patente a todos los griegos. Y seréis vosotros, no mi acusador, quienes cargaréis ante todos con la responsabilidad de una evidente injusticia, pues en vosotros está la decisión de la sentencia.

Y no podría existir un error mayor que éste. Pues si hubieseis juzgado injustamente, no sólo seríais culpables ante mí y ante mis padres, sino también ante vosotros mismos, al tener conciencia de 1 haber cometido un acto terrible, impío, injusto e Ilegal, por haber condenado a muerte a un aliado, a un hombre que os prestó servicios, a un benefactor de la Hélade, a un griego, siendo vosotros griegos, y todo ello sin haberse demostrado con evidencia que cometió algún acto injusto y sin haberse presentado acusación fidedigna.

He pronunciado mi defensa, y ya termino. El recordar en un breve resumen los argumentos antes expuestos con extensión tiene fundamento ante jueces de poca envergadura. Que vosotros, los más ilustres helenos entre los helenos ilustres, no hayáis prestado atención ni recordéis lo antes dicho, no es lógico ni pensarlo.



b..- EL METODO DE TOULMIN

PRESENTACION DEL METODO

En 1958, el profesor Toulmin de la Universidad de Cambridge publicó un esquema que tiene la virtud de ofrecer una visión global de todos los factores que intervienen (o debieran intervenir en un razonamiento). Ayuda a no olvidar detalles que, en la práctica, pueden ser muy importantes. En cualquier argumento podemos distinguir seis partes muy distintas:

Conclusión

Datos

Garantías

Respaldos

Modalización

Refutaciones

Como esto puede parecer un jeroglífico, vamos a verlo por partes. Pongamos el argumento:

Harry es español porque nació en Mallorca y la ley reconoce nacionalidad de origen a todos los nacidos en España salvo que ninguno de sus padres sea español, que no es el caso.

1. ¿qué se afirma?

Un argumento se caracteriza por su conclusión, es decir, por aquello que Pretendemos sostener.

Harry es español.

2. ¿en qué se basa?

Dar razones significa responder a dos porqués sucesivos:

Primera pregunta: ¿por qué dice eso?: ¿Por qué afirma que Harry es español? La respuesta nos ofrece los datos, por ejemplo los hechos del caso: Concluyo que Harry es español porque nació en Mallorca.

Segunda pregunta: ¿Y eso qué tiene que ver? ¿Por qué de esos datos se extrae la conclusión?: porque tengo una garantía que autoriza el paso de los datos a la conclusión. Por ejemplo, un principio establecido:

Los nacidos en Mallorca son españoles.

Datos y garantía, constituyen las premisas del argumento: Los datos suelen ser los hechos del caso y como garantía utilizamos principalmente reglas generales, principios, otros datos... (Ver Argumentos: vocabulario)

3. ¿están respaldadas las premisas?

Con frecuencia los datos o la garantía no son evidentes, por lo que hemos de respaldarlos para que no quepa duda sobre su solidez. En este ejemplo, los datos se apoyan en un certificado de nacimiento. El respaldo de la garantía es la legislación sobre nacionalidad:

4. ¿qué fuerza tiene la conclusión? ¿Necesita moralización?

Según la fuerza con que afirmen las cosas, los juicios que expresan nuestras Conclusiones pueden ser de tres tipos: necesarios, probables, posibles). Así, pues, si no especificamos nada, la conclusión puede entenderse de tres maneras:

Es seguro que Harry es español

Es probable (presumible) que Harry sea español

Es posible que Harry sea español.

Nuestros razonamientos, salvo en el caso de las matemáticas, no son por lo general concluyentes, sino presuntivos, es decir, probables o posibles, porque se apoyan en premisas que no autorizan afirmaciones categóricas. Por eso, muchas conclusiones necesitan una matiz calificador como: probablemente, presumiblemente, plausiblemente, etc. Si no lo hacemos se nos podrá rechazar la conclusión que presentamos como categórica cuando no pasa de probable.

Y esto tiene su importancia porque, si, como es habitual, las dos posiciones en controversia exponen conclusiones presuntivas lo que se dirime en último término es cuál de ellas parece más probable o, si se trata de conclusiones posibles, cuál de ellas puede ampararse en una regla de prudencia.

5. ¿en qué condiciones sería refutable, es decir, fallaría el argumento?

¿Existe alguna posibilidad de que el argumento falle? ¿Existe alguna circunstancia excepcional que pudiera impedirnos sostener la conclusión?

Dicho de otro modo: ¿Tiene excepciones nuestra conclusión?

La abuela Ana era pelirroja de niña, luego presumiblemente lo es ahora salvo que haya encanecido, no tenga pelo o se lo tiña.

Dado que nuestras conclusiones pueden ser verdaderas en determinadas circunstancias y no serlo en otras, nos interesa siempre señalar en qué condiciones fallaría el argumento o cuáles son las excepciones. De este modo,

Paradójicamente, aumenta su consistencia porque cierra el paso a las lesiones más elementales. Utilizamos habitualmente expresiones como:

Salvo que...; si no me equivoco...; si los cálculos no fallan...; si las cosas siguen

Igual...; excepto esto y aquello... etc.

En el caso de Harry, cabe que el certificado de nacimiento sea falso o que sus Padres no fueran españoles (excepción prevista en la ley). Son salvedades que Debemos señalar para conservar la razón:

¿Qué es un buen argumento? Los requisitos

Un buen argumento es el que: se atiene a la cuestión; ofrece razones sólidas; Está protegido ante refutaciones. Si cumple estas condiciones es bueno y su conclusión debe ser aceptada. Si no las cumple, probablemente es falaz.

1. ¿se atiene a la cuestión que se debate?

Argumentamos en el seno de una cuestión, a favor o en contra de una de sus Alternativas Por ejemplo: el jueves habrá eclipse de luna/el jueves no habrá Eclipse de luna. Sé lo que defiendo: El Jueves habrá eclipse de Luna; y sé lo que habrá que defender para negarme la razón: el jueves no habrá eclipse de luna. Mi conclusión no puede ir por otros derroteros. Si la cuestión no estuviera clara será preciso concretarla antes de exponer los argumentos:

No se discute si Carlos es prudente o temerario sino si es el responsable del accidente o no lo es. Yo sostengo que no lo es.

Cuando alguien pretende argumentar fuera de la cuestión decimos que incurre en la falacia de eludir la cuestión.

Para recordar los criterios arguméntales que exige cada cuestión véase el diagrama para el análisis de un debate.

2. ¿ofrece razones sólidas?

Llamamos sólidas a las razones que sostienen la conclusión de una manera convincente. Para lograrlo, han de ser relevantes, suficientes y aceptables.

a. ¿Son premisas relevantes para lo que se afirma o no tienen nada que ver con ello? Serán relevantes si conducen a la conclusión, si prestan Apoyo a la conclusión.

No se debe condenar a este asesino convicto y confeso porque su anciana madre no podría soportar tamaño disgusto.

Para evitar la condena del asesino pudiera ser relevante alegar que no es responsable de sus actos porque está loco. Por el contrario, apelar al dolor de su anciana madre, a que un día saldrá de la cárcel y tomará venganza, a que nos ha hecho un favor porque la víctima era un asesino peligrosísimo... son ejemplos típicos del sofisma patético que es una de las argucias más frecuentes para eludir la cuestión.

Otros ejemplos de premisas irrelevantes son las falacias del ataque personal.

(Por ejemplo: No reconozco a este tribunal fascista); de la pista falsa (los problemas de la juventud marginal no se resuelven a golpe de sentencias); la falacia populista (todos los vecinos de su barrio piensan que el acusado es inocente); la falacia genética (no es posible que el hijo de una santa sea un asesino); y todas las falacias del non sequitur en general, es decir, todas aquellas en que la conclusión no se sigue de las premisas:

Todos los mahometanos son infieles

Los budistas son infieles

Luego los budistas son mahometanos.

b. ¿Son premisas que aporten base suficiente para sostener la conclusión?

Esto es muy importante en las generalizaciones, en los argumentos causales y en las pruebas de indicios que no admiten conclusiones válidas con pocos casos o a partir de anécdotas personales.

Cuando los datos no ofrecen apoyo suficiente a la conclusión surgen falacias como la afirmación gratuita, la generalización precipitada o la falsa causa.

En otros casos, por ejemplo en los argumentos morales y en las deliberaciones, es más difícil señalar cuándo un argumento reúne suficiente base para sostener la conclusión porque ninguno lo consigue. No existen premisas que prueben concluyentemente si el aborto es bueno o es malo o si debo estudiar medicina o farmacia. En estos casos lo que se procura es acumular muchos argumentos que, por distintos caminos (por distintas razones), abunden en la misma conclusión.

c. ¿Son premisas aceptables o, si es necesario, tengo un respaldo que las sostenga? Este problema no se plantea cuando nuestros datos son objetivos o indiscutibles, pero esto no es lo frecuente. En la mayor parte de las ocasiones no debatimos con las evidencias en la mano. Ni siquiera es frecuente que aportemos premisas de las que se pueda decir que son verdaderas o falsas. La mayor parte de nuestros debates no se ocupa de la verdad sino de lo justo, lo conveniente, lo preferible, lo probable... Por eso, ya que no suelen ser ciertas, es muy importante que nuestras premisas sean aceptables.

Es aceptable o admisible, cualquier premisa que:

• ofrezca datos objetivos.

• exprese un conocimiento común o personal, un testimonio incontrovertido, el informe incontrovertido de un experto.

• recoja la conclusión de un argumento ya aceptado.

• pueda probarse, porque cuenta con un respaldo sólido. Por el contrario, son inaceptables las siguientes premisas:

• un juicio que esté en contradicción con la evidencia, con otro juicio bien fundado, con una fuente creíble, con nuestro propio conocimiento, o con otras premisas del mismo argumento,

• un juicio dudoso que no lleve respaldo,

• un juicio confuso, ambiguo o ininteligible.

• un juicio idéntico a la conclusión o basado en un supuesto cuestionable.

• un juicio que olvide alternativas

Con estas premisas inaceptables surgen las falacias de: ambigüedad, petición de principio, composición, división, continúo, olvido de alternativas, wishful thinking, etc

3. ¿Son premisas que suministren un rechazo efectivo a los desafíos razonables al argumento?

Si el argumento se atiene a la cuestión, sus premisas son relevantes, ofrecen apoyo suficiente y son aceptables, el argumento está sólidamente preparado para resistir cualquier crítica. Pese a ello nos pueden atacar por no matizar la conclusión o no señalar las posibles salvedades. Debemos, pues, incluir estos aspectos:

• ¿Es una conclusión segura, probable, posible? ¿Es una afirmación tajante o una mera hipótesis?

• ¿Caben excepciones? ¿Hemos de hacer alguna salvedad referida a la fiabilidad de los respaldos o los cambios en las circunstancias?

De este modo se le obliga al adversario a limitarse a la defensa de su propia posición (si puede).



CASOS PRACTICOS

EJERCICIO No. 1

(Tomado de la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso Almenara contra el Consejo Nacional de la magistratura. EXP. N. º 1941-2002-AA/TC)

“Se ha deslizado también la tesis de que el acto reclamado por el recurrente habría vulnerado el derecho al debido proceso. Este derecho, como ha recordado el Tribunal Constitucional en diversos casos, es una garantía que si bien tiene su ámbito natural en sede judicial, también es aplicable en el ámbito de los procedimientos administrativos. Sin embargo, su reconocimiento y la necesidad de que éste se tutele no se extienden a cualquier clase de procedimiento. Así sucede, por ejemplo, con los denominados procedimientos administrativos internos, en cuyo seno se forma la voluntad de los órganos de la administración en materias relacionadas con su gestión ordinaria (v.g. la necesidad de comprar determinados bienes, etc). Como indica el artículo IV, fracción 1.2, in fine, de la Ley del Procedimiento Administrativo General, "La institución del debido procedimiento administrativo se rige por los principios del derecho administrativo"(….) En tal sentido la ratificación o no de magistrados a cargo del Consejo Nacional de la Magistratura, se encuentra en una situación muy singular. Dicha característica se deriva de la forma como se construye la decisión que se adopta en función de una convicción de conciencia y su expresión en un voto secreto y no deliberado, si bien esta decisión debe sustentarse en determinados criterios (cfr. La Ley Orgánica del CNM y su Reglamento); sin embargo, no comporta la idea de una sanción sino sólo el retiro de la confianza en el ejercicio del cargo. Lo que significa que, forzosamente, se tenga que modular la aplicación –y titularidad– de todas las garantías que comprende el derecho al debido proceso, y reducirse ésta sólo a la posibilidad de la audiencia”



ANALISIS DE LA ESTRUCTURA DEL ARGUMENTO































EJERCICIO No. 2

(Tomado de la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso Almenara contra el Consejo Nacional de la magistratura. EXP. N. º 1941-2002-AA/TC)

Probablemente, la alegación más trascendente en el orden de las ratificaciones es que, a juicio del recurrente, al no ser éstas motivadas, con ello se generaría una lesión del derecho reconocido en el inciso 5) del artículo 139.° de la Constitución. A juicio del actor, en efecto, la decisión de no ratificarlo, comunicada mediante el Oficio N.° 393-2001-P-CNM, no fue motivada, y ello es razón suficiente para obtener una decisión judicial que la invalide.

Es evidente, a la luz de la historia del derecho constitucional peruano, que las Constituciones de 1920, 1933 y 1979 establecieron, como parte del proceso de ratificación judicial, la obligatoriedad de la motivación de la resolución correspondiente. Sin embargo, no ha sido ésta una exigencia que se haya incorporado al texto de 1993. Por el contrario, de manera indubitable y ex profeso, los legisladores constituyentes de dicha Carta optaron por constitucionalizar la no motivación de las ratificaciones judiciales, al mismo tiempo de diferenciar a esta institución de lo que, en puridad, es la destitución por medidas disciplinarias (cf. Congreso Constituyente Democrático. Debate Constitucional-1993, T. III, pág. 1620 y ss.).

Desde una interpretación histórica es evidente que el mecanismo de ratificación judicial ha sido cambiado y, por ende actualmente percibido como un voto de confianza o de no confianza en torno a la manera como se ejerce la función jurisdiccional. Como tal , la decisión que se tome en el ejercicio de dicha competencia no requiere se motivada. Ello a deferencia, cabe advertir, de la destitución que, por su naturaleza sancionatoria, necesaria e irreversiblemante debe ser explicada en sus particulares circunstancias.

Por cierto, es necesario abundar en que no todo acto administrativo expedido al amparo de una potestad discrecional, siempre y en todos los casos, debe estar motivado. Así sucede, por ejemplo, con la elección o designación de los funcionarios públicos (Defensores del Pueblo, miembros del Tribunal Constitucional, Presidente y Directores del Banco Central de Reserva, Contralor de la República, pase a retiro de Oficiales Generales y Almirantes de las Fuerzas Armadas, y otros) cuya validez, como es obvio, no depende de que sean motivadas. En idéntica situación se encuentran actualmente las ratificaciones judiciales que, como antes se ha afirmado, cuando se introdujo esta institución en la Constitución de 1993, fue prevista como un mecanismo que, únicamente, expresara el voto de confianza de la mayoría o de la totalidad de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura acerca de la manera como se había ejercido la función jurisdiccional.



































Los modelos mentales y el uso de deducciones: lectura de un caso para analizarlo

EJERCICIO DE APLICACIÓN DE LA TEORIA DE LOS MODELOS MENTALES

ERROR DE COMPRENSIÓN CULTURALMENTE

CONDICIONADO

No procede exonerar de responsabilidad al inculpado, miembro de una Comunídad Nativa, que mata a un brujo de la comunidad por haber originado daños contra él, en tanto el derecho a la vida es respetado en todas las sociedades. Sin embargo procede atenuar la pena en virtud a la aplicación del error de comprensión culturalmente condicionado.

Distrito Judicial de Loreto

EXR Nº 98-302

DICTAMEN PENAL No. 1,046-98

SEÑOR JUEZ:

Viene a esta Fiscalía Provincial Mixta de Maynas, la instrucción seguida contra TITO TANGOA GUERRA, por el delito contra la vida, El Cuerpo y la Salud-Homicidio Simple en agravio de ESPIRITU SIQUIHUA MASHACURI. Fluye de autos, que con fecha 1 6MAY98, en horas de la mañana el inculpado se apersonó al domicilio del agraviado ubicado en la quebrada de Santa María, compresión del distrito de Torres Causana (Río Napo), portando una retrocarga Cal. 16", donde las dos partes intercambian palabras, motivo por el cual el inculpado le apunta a la altura del pecho a una distancia de tres metros y lo dispara casi a quema ropa, falleciendo la víctima en forma instantánea; luego es trasladado conjuntamente con el testigo Silvio.

A fs. 01/07 corre el atestado policial; a fs. a fs. 9 el acta de incautación del arma; a fs. 20 la denuncia Fiscal y a fs. 22/23 el auto apertorio de instrucción con mandato de detención.

TITO TANGOA GUERRA, de 33 años de edad, presta su declaración instructiva a fs. 24 continuada a fs. 30/32, quien refiere ratificarse en su declaración policial de fs. 15/18, y que el día de los hechos fue al domicilio del agraviado, con quien había tenido discusión

y como le había provocado le disparó al pecho luego de ello se retiró a su casa, donde fue detenido por la policía: el agraviado se encontraba y siempre se dedica a la brujería, hacía mucha maldad a las personas; en ningún momento a planificado matar al agraviado.

De los actuados se desprende, que habiéndose vencido el plazo ampliatorio y encontrándose la instrucción en la etapa de emitir pronunciamiento de ley, se establece que el inculpado tanto a nivel policial, como judicial se ha declarado convicto y confeso de¡ delito imputado, acto que lo realizó supuestamente por haber sido provocado y por practicar la brujería; el inculpado pertenece a una comunidad Kichwa del Río Napo o Napuruna en Quicliua, quienes son muy creyentes de la brujería, en donde determinadas personas causan daño físico y mental de las personas, con su poder o utilizando brebajes u otros objetos, y con el fin de librarse de estas malas acciones cometen estos delitos sin mayor remordimiento, sólo con el propósito de servir a la comunidad; sin embargo nuestra norma sustantivo no hace distingo de raza, religión, creencias, etc. para aplicar una sanción; sin embargo puede atenuar sus responsabilidad por las condiciones de su cultura y aplicárselas una pena menor de¡ mínimo legal; el inculpado acepta los cargos imputados en su contra y está debidamente demostrado con el acta de incautación del arma, más no así del cadáver por haber sido enterrado dentro de la comunidad, con la presencia de determinados testigos que corroboran lo sucedido; en tal sentido al haberse acreditado la comisión de¡ delito, as¡ como la responsabilidad de procesado, el suscrito, Representante de¡ Ministerio Público en aplicación de los Arts. 11, 12, 23, 29, 45, 92, 93 y 1062 de¡ Código Pena¡, FORMULO ACUSACION PENAL contra TITO TANGOA GUERRA como autor de¡ delito contra la Vida, El Cuerpo y La salud-Homicidio simple, para quien solicito se le imponga CINCO AÑOS de pena privativa de la libertad, más al pago de TRES MIL NUEVOS SOLES por concepto de reparación civil a favor del familiar más cercano del occiso.

Instrucción: Regularmente tramitado.

Acusado: REO EN CARCEL.

lquítos, 06 de Octubre de 1998

lquitos, Quince de Abril de novecientos Noventinueve. -

VISTA: La causa pena¡ número noventiocho trescientos dos, seguida contra: TITO TANGOA GUERRA, por delito Contra la Vida, el Cuerpo y la Salud - HOMICIDIO- en agravio de Espíritu Siquihua Mashocuri, de cuyo proceso fluye que, en fecha dieciséis de Mayo de¡ año en curso, el imputado TANGOA GUERRA, se apersona al inmueble de¡ agraviado indicado, ubicado en la Quebrada de Santa María, en el distrito de Torres Causana (río Napo), lugar en el que luego de una breve discusión, le apunta con su retrocarga y le dispara a quemarropa a la altura de¡ tórax, falleciendo dicho agraviado en el acto, a consecuencia de lo gravedad de dichas lesiones; razón por la que se formula denuncio pena¡ y se abre instrucción contra el imputado, que, en este sentido tramitada la causa conforme a su naturaleza, en procedimiento Sumario y habiendo vencido el respectivo plazo ordinario de instrucción, como el ampliatorio de ley, se remite nuevamente lo actuado al Ministerio Público, para el pronunciamiento respectivo, cuyo representante a fs. cincuenta, cincuentiuno y ciento cinco, formula ACUSACIÓN FISCAL contra el imputado, TITO TANGOA GUERRA, por delito de HOMICIDIO , en agravio de Espíritu Siquihua Mashacuri, solicitando CUATRO AÑOS de PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD, mas el pago de TRES MIL SOLES, por concepto de Reparación Civil en favor del pariente mas cercano del agraviado, que en este sentido, habiendo precluido la etapa probatoria y puesto los autos de manifiesto en Secretaría, para los alegatos pertinentes, no formulan los suyos dichas partes, que siendo ello así, de acuerdo o Ley la causa ha quedado expeditada para resolver, Y, CONSIDERANDO: Que, como informa el texto Punitivo Nacional Vigente, se incurre en la figura Pena¡ de HOMICIDIO SIMPLE, cuando el agente activo, con "animus dolendi", es decir con intencionalidad y plena conciencia de su acto, "MATA A OTRO", onimus necandi, que la ley sanciona con penalidad que oscila entre los seis y veinte años de pena privativa de libertad que ciertamente en el caso de autos, se investigo la circunstancia trágica en que se produce la muerte del agraviado Siquihua Mashacuri, en horas de la mañana del dieciséis de Mayo del año noventiocho, en las cercanías de la comunidad de Estirón - Quebrada Santa María - Río Napo; a manos del imputado TITO TANGOA GUERRA; quien lo última de un certero disparo de arma de fuego; a la altura del plexo, que por la gravedad de la lesión ocasionan su muerte; que, a este respecto, si bien en el proceso y al rendir su instructiva, Tangoa Guerra, a fs. Cincuentisiete, setenticinco a setentisiete, ampliada a fs. ochenticinco a ochentíséis, esta vez con la intervención de un interprete, que conoce su lengua; se declara en efecto, CONVICTO y CONFESO de¡ delito investigado, señalando que ultimó de un balazo con su retrocarga, al agraviado SIQUIHUA MASAHACURI; ya que este venia haciéndole daño, con la brujería, impidiéndole formalizar además su relación convivencia¡ con una femenina de nombre HUMANTI; se ha planteado también en la instrucción y en su defensa, como justificación o su acto el hecho de que se trato de un nativo integrante de la Comunidad Quichua del Napo; que ha incurrido en el acto de eliminación física de¡ agraviado Siquihua Moshacurí; en razón de que este según sus costumbres ancestrales, era objeto de daño por parte de¡ agraviado, quien era un BRUJO reconocido de la zona; situación ante la que no cabia sino su eliminación física para amenguar el mal que le causaba; no obstante, tales argumentos como los demás expone dicho procesado en la instrucción, si bien atendibles como alegaciones de defensa suya, resultan insuficientes para exonerarle de responsabilidad pena¡, por el HOMICIDIO investigado: que, en este sentido, es admisible ciertamente que, habiendo Tangoa Guerra, detectado al autor de su males hubiera optado por su eliminación física, para acabar con él; sin que significara ello en su cosmovision, un acto de magnitud, como para alertar su sentimiento de culpa; no obstante, la argumentación señalada, como la propuesta por la defensa, no resulta entera y rigurosamente validas, desde que, el DERECHO A LA VIDA constituye un bien de superlativo significación, incluso en las etnias mas alejadas y de menos desarrollo social: que, siendo ello así, es claro que Tangoa Guerra, al quitarle la vida a ESPÍRITU SIQUIHHUA MASHACURI, no ha solo ha violentado las normas básica de su entorno, sino las que regulan la vida en sociedad de entidades ajenas a ella; situación por la que no corresponde sino sancionar su conducta en el modo y forma establecida por la ley; que a este respecto, si bien la Constitución Política de¡ Estado Peruano, señala el imperativo de propender a la integración de etnias y comunidades de nuestra nacionalidad, respetando su tradición, cultura y costumbres principios que regula en la misma perspectiva la ley sustantivo penal en su numeral quince, cuando hace referencia al instituto del "error de comprensión culturalmente condicionado", es decir aquella disposición, que obliga exonerar o atenuar la responsabilidad pena¡ de¡ agente que al momento de obrar, "no ha comprendido el carácter delictuoso de su acto, por sus costumbres y cultura", no obstante dichas elucubraciones como las demás expuestas en favor de¡ incriminado, resultan insuficientes, para el propósito de exonerar a mismo de responsabilidad Pena¡ por el HOMICIDIO de Espíritu Síquihua Mashacuri, resultando sin embargo valido para considerar la ATENUACIÓN de la misma; ya que es claro, que la muerte violenta de¡ agraviado, no ha constituido sino la terminación de su vida, bien jurídico protegido de primer orden, no solo en sociedades como las de¡ imputado, sino en los grupos y etnias que no han transitado por ella, dado que en ambas la valoración de la VIDA, es superlativa; que, dicha conclusión, fluye no sólo de la comprensión del contexto en que se desarrollaba el encausado, sino del entendimiento de su versión respecto de los hechos, pues señala allí, que efectivamente ha cercenado una vida, que siendo los hechos así, resulta claro que al eliminar Tongoa Guerra a Siquihua Mashacuri, no solo ha infringido una norma básica de su entorno; sino el que rige nuestra sociedad formal; ya que ha extinguido por su solo designio y con "animus dolendi", la vida de otro ser humano, señalando únicamente en su descargo, un hecho que no ha probado mínimamente en el proceso, es decir que, el agraviado hubiera venido dedicándose a hacerle daño con sus malas artes; que, el criterio expuesto, tiene sustento, en el propio PERITAJE ANTROPOLÓGICO, de fs. noventicuatro a noventinueve, debidamente ratificado en fs. ciento nueve a ciento doce; (CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES), al señalar en su sexto párrafo, que "..Todo este soporte legal si bien NO VAN EXIMIR DE LA PENA A QUIEN COMETA UN DELITO, EN EL CASO QUE NOS OCUPA, Si BIEN ES UN ACTO PUNIBLE, PUEDE COMPRENDERSE MEJOR LAS CIRCUNSTANCIAS EN QUE SE COMETIO EL DELITO Y PUEDE ATENUARSE LA PENA, POR AUSENCIA DE LA CULPA SUBJETIVA..."; que, conforme a ello, justificar el acto de Tongoa Guerra, ciertamente no solo importaría mantener un estado de impunidad ostensible, sino convalidar un acto reñido con la ley y las costumbres de los pueblos más remotos de la nación, que respetan la VIDA HUMANA; que, en este sentido, si bien existe el imperativo legal de respetar las comunidad y etnias de nuestra nacionalidad, con sus hábitos, costumbres y tradiciones no puede tal consideración significar la convalidación de un acto de MUERTE, por hallarse tal acto reñido con la moral, las normas y costumbres de los pueblos mas alejados y menos desarrollados socialmente, al margen de que tal convalidación significaría también, una velada permisión para su reiteración; que, conforme a ello, es claro que Tangoa Guerra es responsable de¡ acto de muerte de¡ agraviado; situación que no corresponde ser justificada, si se considera además la forma y circunstancias en que se produce el evento; (de muerte violenta de¡ agraviado): que, siendo los hechos como se exponen, es decir habiendo valorado las pruebas de autos, a la luz de¡ instituto pena¡ de¡ "error de comprensión, culturalmente condicionado" esgrimido a favor de¡ imputado y, en el entendimiento de que el etnocentrismo que se alude, no debe desvirtuar la misma, resulta ineludible retribuir al encausado con la penalidad establecida por lo Ley para su conducta, en la magnitud de su respectiva CULPABILIDAD; que, estando a tales razonamientos y de conformidad a los numerales sexto, doce, primera parte, quince, veintitrés, veinticinco, veintinueve, cuarenticinco, noventidás, noventicinco y ciento once del Código Pena¡ y, en armonía del artículo sexto del Decreto Legislativo número ciento veinticuatro doscientos ochenticinco del Código de Procedimientos Penales, además con el criterio de conciencia que facultad la Ley y, ADMINISTRANDO JUSTICIA NOMBRE DE LA NACIÓN, FALLO: Declarando a TITO TANGOA GUERRA, responsable del delito de HOMICIDIO, en agravio de Espíritu Siquihua Mashacuri, como tal le IMPONGO: la PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD DE CUATRO AÑOS, efectiva, que computado desde el dieciséis de marzo de mil novecientos noventiocho debe vencer veintisiete de Mayo del año mil novecientos noventiocho, vencerá el veintiséis de Mayo del año Dos Mil Dos y Fijo: en la suma de Mil Nuevos Soles, el pago que por concepto de Reparación Civil, debe efectuar el acusado, en favor del pariente más cercano del agraviado Espíritu Siquihua Mashacuri y, CONSENTIDA y/o EJECUTORIADA quede la presente resolución, se ARCHIVE DEFINITIVAMENTE lo actuado, confeccionándose el respectivo Boletín de Condena y comunicándose a la Autoridad Pertinente, con copia de la presente Sentencia, debiendo en lo demás procederse conforme a ley; hágase saber.

EJERCICIO

1º Brevemente represente el esquema silogístico usado por el Fiscal en su dictamen

2º Brevemente represente los esquemas silogísticos usado por el Juez en la sentencia

3º Brevemente represente las alternativas que no fueron contempladas por el Fiscal o el Juez

4º Explique empleando la teoría de los modelos mentales el razonamiento del Fiscal

5º Explique empleando la teoria de los modelos mentales el razonamiento del Juez.



6.-REDACCION DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

TEXTOS ARGUMENTATIVOS: ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS.

1. INTRODUCCION

2. DEFINICION Y TIPOS DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

2.1 DEFINICION

2.2 TIPOS DE TEXTOS

3. ESTRUCTURA DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

3.1 PUNTO DE VISTA DE MACCOUN

3.2 PUNTO DE VISTA DE VAN DIJK

4. CARACTERISTICAS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

4.1 CARACTERISTICAS ESTILISTICAS

4.2 CARACTERISTICAS ESTRUCTURALES

4.3 CARACTERISTICAS LEXICAS

5. CONCLUSION



3.- LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

1.- INTRODUCCION

Antes de analizar los textos argumentativos tenemos que considerar algunas nociones básicas acerca de los textos en general. El análisis de los textos argumentativos está incluido dentro del análisis del discurso. Esta rama de la lingüística estudia la organización del lenguaje por encima de las frases y oraciones, es decir, se trata del texto en todo su conjunto o como un todo.

Por lo tanto, el término texto se refiere a una secuencia del lenguaje que tiene un sentido coherente en el uso del contexto. Puede ser hablado o escrito. Quizá se podría decir que en los textos argumentativos estas características tienen un especial significado, porque la audiencia es probablemente menos influenciada por el hablante o escritor si su argumento es difícil de seguir. Por consiguiente una clara ordenación de información y conectores lógicos así como marcadores tienen una gran importancia en la producción de un texto argumentativo efectivo.

Nuestro estudio sobre los textos argumentativos va a ser dividido principalmente en tres partes. Empezaremos por proporcionar una definición del texto argumentativo y de los diferentes tipos de textos argumentativos; más tarde haremos un análisis de la estructura de los textos argumentativos. Finalmente la tercera parte será dedicada a la característica de los textos argumentativos.

2. DIFINICION Y TIPO DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

2.1 DEFINICION

Los textos argumentativos han sido definidos con frecuencia como el proceso de apoyar o discrepar con un afirmación cuya validez es cuestionable o discutible. Estos textos tienen como meta persuadir o convencer la audiencia a la cual se dirige acerca del valor de la tesis por la cual busca una aprobación. Como el propósito de todo texto argumentativo es ganar o reafirmar la adherencia de una audiencia, se debe tener en cuenta a esta audiencia. Estos textos pueden estar en forma de discusión, de una entrevista, un discurso, una carta, un libro de crítica literaria o un sermón entre otros.

Los textos argumentativos varían dependiendo del tipo de audiencia a la cual se dirige. Si el texto se dirige a una audiencia no especializada se podrá destacar unos principios comunes, un sentido común, valores comunes y unos lugares igualmente comunes. La base del acuerdo será más general. Por otra parte, si el texto va dirigido a un grupo especializado tal como un grupo de filósofos o abogados la base de acuerdo será más específica.

2.2 TIPOS DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS

En cuanto al tipo de textos argumentativos, tendremos en cuenta los siguientes:

Textos subjetivos:

Este tipo de textos debe de tener su enfoque en el deseo del autor, del hablante o del codificador a la hora de comunicar sus ideas o simplemente provocar a su audiencia.

Textos objetivos:

Considerando este tipo de textos, podemos señalar que su enfoque es afirmar soluciones científicas e investigaciones a unos problemas comunes.

Por lo tanto, en un entorno informal, un debate abierto será más subjetivo que una conferencia científica, debido al los elementos emocionales y físicos.

Textos de comentario:

Este tipo de texto es un texto argumentativo que debe dar más información sobre un aspecto específico, o incluso ofrecer un punto de vista diferente. Estos textos se pueden encontrar en periódicos, discusiones, pie de páginas, sermones religiosos, etc.

Textos científicos:

Con respecto a este tipo de textos, podemos afirmar que tenderán a ser más objetivos, ya que su argumento es apoyado por unos hechos o afirmaciones más veraces. Dentro de este tipo de textos podemos mencionar las cartas formales, conferencias y bibliografías.

Podemos mencionar también otro tipo de textos argumentativos en donde pueden ser incluidos más discursos políticos específicos y escritos, cartas a periódicos, discusiones informales y textos publicitarios.



3. ESTRUCTURA DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

Un texto que busca persuadir o convencer a la audiencia no está constituido por una acumulación de argumentos desordenados, por el contrario requiere una organización de argumentos seleccionados, presentados dentro de un orden.

Para que un texto sea persuasivo los argumentos deber estar organizados de forma muy clara. Si estos argumentos no están organizados, perderán efectividad porque un argumento no es ni fuerte ni débil en un sentido absoluto ni para cada audiencia.

El alcance en el que el argumento es aceptado puede variar. El tema considerado en el texto argumentativo debe propiciar algo de interés en la audiencia. El escritor usa el principio de su texto no para escribir acerca del tema sino para ganar la simpatía del lector.

El argumento puede modificar las opiniones o la disposición de una audiencia. Por lo tanto un argumento que es débil porque no se adapta bien a la audiencia puede llegar a ser fuerte y efectivo cuando se ha modificado a la audiencia debido a un argumento previo.

Similarmente, un argumento que es inefectivo porque la audiencia no lo entiende puede llegar a ser relevante una vez que la audiencia esté mejor informada.

Por lo tanto, la efectividad de los textos argumentativos puede determinar el orden en el cual los argumentos deberían ser presentados. La forma está así supeditada al contenido, a la acción de la mente, al esfuerzo para persuadir o convencer.

Teniendo en cuenta la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos, éstos pueden ser divididos en las diferentes secciones que se señalan a continuación:

1. Introducción

2. Explicación del caso a tratar

3. Esquema del argumento

4. Prueba

5. Refutación

6. Conclusión.

Sin embargo, podemos encontrar otras variantes diferentes de las propuestas en la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos; principalmente podemos señalar las de Maccoun y las de Van Dijk. Sin embargo, antes de explicar las estructuras presentadas por estos dos autores vamos a considerar otros tipos de estructura de acuerdo a otros autores.

Según otros autores podemos encontrar dos tipos de estructuras argumentativas:

Por una parte, está la estructura deductiva, en la que el codificador se mueve del contexto hacia el texto. La tesis se relata en una proposición general que a su vez está relacionada con una proposición particular que sirve como ilustración o prueba. La conclusión es una síntesis de las dos proposiciones.

Por otra parte, está la estructura inductiva, que es la opuesta de la deductiva. En esta estructura, la introducción es similar, utilizando una tesis o antítesis. En este caso, el codificador se mueve hacia unos hechos particulares dentro del mismo texto, y finalmente, utiliza éstos para llegar a una conclusión que tiene una generalización o abstracción como base.

Después de esto, vamos a explicar la estructura de los textos argumentativos de acuerdo a Maccoun.

Maccoun encontró diferentes patrones para organizar los textos argumentativos. Estos son los siguientes:

1. El patrón zig-zag, es decir, si el autor es el que propone una posición de un patrón estará a favor, en contra, a favor, en contra, a favor. Pero si el escritor es un oponente, la estructura será en contra, a favor, en contra, a favor, en contra.

2. Consiste en el problema y la refutación de los argumentos de oposición seguidos de una solución. La solución sugiere la posición del autor. Como el modelo del zig-zag, éste requiere una refutación del argumento de la oposición. El escritor debe mostrar que las soluciones alternativas son inaceptables.

3. El tercer modelo es el argumento de un lado, en donde el punto de vista es presentado y por otra parte no se da una refutación.

4. El cuarto modelo es un acercamiento ecléptico, donde el escritor debe rehusar algunos puntos de vista, aceptar otros o incluso combinar todos ellos.

5. Este modelo contiene un argumento de la oposición, seguido por un argumento del escritor.

6. El sexto modelo es el patrón de “otra postura cuestionada” . Este modelo incluye las preguntas pero no una refutación directa del argumento de oposición.

7. El séptimo y último modelo muestra dos puntos de vista expresados y mientras uno es favorecido, ambos están dentro del mismo punto de vista general, teniendo en cuenta el argumento.

De acuerdo con Maccoun, en vez de seguir los elementos del argumento, el lector debe identificar:

a) el tipo de modelo

b) localizar la suposición del escritor

c) localizar el argumento de la oposición

d) anotar refutaciones directas

e) reconocer indicadores

f) leer el tono de sarcasmo o seriedad del escritor.

A parte del punto de vista de Maccoun podemos también considerar los textos argumentativos de acuerdo con Teum van Dijk.

En su libro titulado “La Ciencia del Texto”, él estableció un término de “superestructura” definida como una estructura global que caracterizaba el tipo de texto. Por lo tanto, una estructura argumentativa es una super-estructura sin tener en cuenta el contenido del argumento. En otras palabras, una super-estructura es el tipo de forma de un texto cuyo tema es el contenido del texto.

Aunque no hay una teoría general acerca de las super-estructuras podemos señalar que una teoría sobre super-estructuras particulares no existe, principalmente acerca de la narración y argumentación.

Considerando los textos argumentativos, la estructura es bastante conocida. Trata de unas hipótesis y una conclusión. Este modelo puede ser encontrado en un lenguaje formal e informal de los textos argumentativos.

Vamos a utilizar los siguientes ejemplos para clarificar la estructura argumentativa:

1. “yo estoy enfermo. Por lo tanto no puedo salir”

2. “Pedro ha sacado unas notas muy bajas. Por consiguiente él ha suspendido el examen”.

La palabra por lo tanto / por consiguiente son palabras pragmáticas más que semánticas, porque se refieren a la acción deducida de un resultado.

De esta manera, el objetivo de un texto argumentativo es persuadir al que escucha acerca de la verdad de una aserción referida a los hechos que la apoyan. La estructura general del texto argumentativo de acuerdo a Van Dijk puede ser representado de la siguiente forma:



ARGUMENTACION





JUSTIFICACION CONCLUSION



MARCO CIRCUNSTANCIA



PUNTO DE INICIO HECHOS



Estos términos son provisionales y probablemente pueden ser sustituidos por otros términos principalmente dependiendo del tipo de texto argumentativo.

4. CARACTERISTICAS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

Esta sección examinará las características estilísticas, estructurales y léxicas de este tipo de textos. Sin embargo se debe tener en cuenta que las características de un texto dependen sobre todo de la subjetividad u objetividad del acercamiento del codificador en el modo de la presentación más que en el tipo de texto por sí mismo.

4.1 las características estilísticas.

En el tipo subjetivo de texto argumentativo, el codificador generalmente elige las formas de la primera o segunda persona del singular ya que el propósito principal es convencer a la audiencia. Pero en el tipo objetivo encontramos el pronombre personal “nosotros”, utilizado para incluir a receptor o al decodificador. Esto se encuentra fundamentalmente en las editoriales de los periódicos.

En el tipo científico la forma de la tercera persona del singular predominará con muchos verbos pasivos. En algunos textos formales debe haber frases tales como “nos hemos dado cuenta”, “como podemos ver ahora” y así sucesivamente.

A parte de esta elección formal/informal existen otras posibilidades en el texto argumentativo. Una vez que el estilo es seleccionado, ayuda a determinar las elecciones del texto estructural y léxico.

Por otra parte, podemos encontrar un estilo neutro que puede ser usado para evitar un significado connotacional, siendo unido al argumento y al estilo de narrativa formal que se usa para mostrar respeto por la audiencia.

En cuanto al estilo irónico, se utiliza para comunicar la falta de respeto del codificador por el fenómeno que estamos tratando, al tiempo que se intenta persuadir a la audiencia a que tenga su propio punto de vista. Esto se consigue por medio del ridículo y la ironía. También se puede encontrar un estilo vocativo que se utiliza para provocar unas respuestas emocionales en el receptor.

El estilo persuasivo se utiliza para influenciar al destinatario a que acepte el punto de vista del codificador.

El estilo técnico se dirige a una audiencia que comparte junto con el codificador un conocimiento exacto del tema tratado (por ejemplo una revista médica).

El estilo ilustrativo se utiliza cuando la audiencia no comparte el conocimiento especializado del codificador e intenta convencer a la audiencia por medio de ejemplos ilustrativos.

4.2 Las características estructurales.

En los textos argumentativos debemos encontrar un predominio de los verbos modales de posibilidad, así como la forma de los condicionales. Sin embargo, si nos referimos a un argumento personal la primera persona del singular aparecerá de forma más frecuente. Si el argumento es detallado, las oraciones y las frases serán consecuentemente más largas y complejas.

En un texto objetivo o científico es más común encontrar la tercera persona impersonal utilizada en la voz pasiva junto con el tiempo del presente simple.

4.3 Características léxicas.

Podemos señalar que los aspectos léxicos específicos conectados a los textos argumentativos no existen como tales. Sin embargo, unos puntos generales deben ser tenidos en cuenta. Por ejemplo:

La grafología es utilizada para clarificar o enfatizar los puntos de los textos argumentativos utilizando títulos, subrayados, letras mayúsculas, letras cursivas y comillas.

La complejidad léxica depende del tipo de texto que se trate. Cuanto más subjetivo e informal sea el texto más simple será el vocabulario y los verbos utilizados. Por otra parte, cuanto más objetivo y formal sea el texto se encontrará una terminología más especialista y un vocabulario menos emotivo.



CONCLUSIÓN GENERAL

Como conclusión podemos afirmar que un texto argumentativo es un texto en el que se examina, critica o discute un problema. De esta manera, su contenido debe o no debe ser teórico. Puede tener varias formas, como por ejemplo un discurso, una carta, un libro de crítica literaria o un sermón, entre otros.

Como hemos visto en la estructura del texto argumentativo, éste es bastante variable ya que depende del tipo de textos que estamos tratando, así como de los muchos factores que están relacionados con el contexto de la argumentación.

Hemos visto también las características estilísticas, estructurales y léxicas de este tipo de textos que depende sobre todo de la subjetividad u objetividad del acercamiento del codificador, así como del modo de presentación.

Por lo tanto ambas características y la estructura de este texto dan como resultado los diferentes tipos de texto argumentativo.


Juan Ureta Guerra

ureta_juan@hotmail.com




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